Hacha cultual maya con cabeza de iguana, piedra granítica, 600–900 d. C. Ofertada en la subasta "Adicción Tribal" de Millon & Associés, París, junio de 2026. Estimada en 12,000 euros. (Foto: Millon & Associés)
La firma francesa Millon & Associés celebra hoy en París la subasta Adicción Tribal, que incluye alrededor de 54 lotes con bienes del patrimonio cultural mexicano y que podría generar al menos 168 mil euros —más de 3 millones 375 mil pesos— para los vendedores. Es la más reciente de una serie de subastas de piezas prehispánicas que el gobierno de México ha denunciado como ilícitas ante las autoridades internacionales, invocando tanto la legislación mexicana, vigente desde 1827, que prohíbe la exportación de monumentos arqueológicos nacionales, como la Convención de la UNESCO de 1970 sobre la prohibición e impedimento de la importación, exportación y transferencia ilícitas de bienes culturales — instrumento internacional ratificado por México en 1972 y por Francia en 1997.
La venta forma parte de la colección de 277 lotes de Adicción Tribal, que incluye piezas procedentes de África, Europa y diversas naciones de América. Los 54 lotes vinculados con México provienen de las culturas maya, olmeca, teotihuacana, mexica, chontal y totonaca, así como de las civilizaciones de Tlatilco (Estado de México), Mezcala (Jalisco), Chupícuaro (Michoacán), y de objetos asociados a Colima, Nayarit y Veracruz.
La pieza con la estimación más alta es la teotihuacana Máscara de culto de dignatario con mirada introspectiva, elaborada en piedra caliza verde pálido y fechada entre los años 450 y 650 de nuestra era. La casa subastadora la valora en 40 mil euros y la describe como una representación en la que “la perfección formal se basa en el equilibrio y la proporción”. Le siguen, con cotizaciones de 12 mil euros cada una, la olmeca Máscara de dignatario con expresión vigorosa (900-550 a. n. e.) —pieza que ya había figurado en la portada del catálogo de una subasta en el Drouot en 2009, lo que ilustra cuántas décadas llevan estas piezas circulando en el mercado europeo de arte—, la azteca Chicomecóatl —diosa del maíz y la abundancia (1200-1521)— y una Hacha doméstica maya con cabeza de iguana estilizada (600-900).
También se oferta, en al menos 7 mil euros, una estatua veracruzana que representa a un señor con el cinturón de un jugador de pelota, fechada entre los años 200 y 700; y dos vasos mayas de terracota: uno decorado con glifos que ilustra a los héroes gemelos del Popol Vuh, y otro que muestra a un sacerdote sosteniendo un venado, ambos con la misma estimación.
Varias de estas piezas provienen de la colección del banquero francés André Martínez, hijo de inmigrantes españoles que, según el propio catálogo de Millon, “descubrió el arte de la América precolombina” en 1970 y desarrolló durante décadas un acervo orientado especialmente a las figuras de terracota del occidente de México.
La de hoy no es la primera denuncia contra Millon & Associés, ni contra otras casas internacionales. El caso se inscribe en un patrón que lleva años repitiéndose:
Millon & Associés: reincidente con México. La casa parisina que subasta hoy “Adicción Tribal” tiene historial previo con el patrimonio mexicano. En septiembre de 2022, México interpuso una demanda ante la Fiscalía General de la República y emitió un aviso a Interpol para frenar la subasta Art Tribal d’Afrique subsaharienne, d’Amérique, d’Océanie et art Précolombien, donde se ofrecían 17 artículos prehispánicos. En 2026 la situación se repitió dos veces más: el INAH denunció la subasta Les Empires des Lumières —con 40 bienes arqueológicos prehispánicos en catálogo— y semanas después se realizó en el Hôtel Drouot la subasta Tout l’Or des Empires. Collection de Monsieur D, en la que la Secretaría de Cultura identificó cuatro piezas de patrimonio mexicano, entre ellas la Cabeza Sonriente, una escultura de terracota proveniente de Veracruz fechada entre los años 400 y 700.
En ese último caso, pese a las gestiones del gobierno mexicano, la subasta se llevó a cabo. Millon retiró las piezas denunciadas del catálogo digital pero las mantuvo en la versión impresa. La casa confirmó a través de Instagram que la venta se llevó a cabo y recaudó 639 mil 295 euros (unos 13 millones de pesos), aunque hasta el momento se desconoce si las cuatro piezas identificadas como mexicanas llegaron a venderse o si el proceso de repatriación logró frenar la transacción.
Múnich, abril de 2026. La alemana Zemanek-Münster ofreció 39 piezas arqueológicas mexicanas. Tras la denuncia del gobierno mexicano mediante la campaña Mi Patrimonio No Se Vende, solo se vendieron ocho lotes, por un total de aproximadamente 30 mil 600 euros (unos 633 mil pesos). La pieza más cara vendida fue una urna de altar en 13 mil euros; le siguió una cabeza del dios de la lluvia Tláloc, en 7 mil 500 euros.
Dallas, junio de 2026. La empresa estadounidense Heritage Auctions realizó el 17 de junio en Dallas la subasta Arte etnográfico, indígena americano, precolombino y tribal, con 121 lotes de bienes arqueológicos mexicanos y una expectativa de recaudación de al menos 500 mil dólares (unos 9 millones de pesos). Las piezas con estimaciones más altas fueron una máscara maya del dios Sol (40 mil dólares) y una máscara grande de Teotihuacan (30 mil dólares), varias de ellas provenientes de la Fundación Vilček de Nueva York —cuya cofundadora, Marica Vilcek, falleció en marzo pasado.
París, diciembre de 2025. La casa Bonhams Cornette de Saint Cyr anunció la venta de una colección belga de 48 piezas prehispánicas, identificadas por el INAH como propiedad de la nación. La Secretaría de Cultura envió una misiva formal en la que rechazó la subasta e inició procedimientos jurisdiccionales para la repatriación a través de canales diplomáticos.
La Secretaría de Cultura, encabezada por Claudia Curiel de Icaza, ha respondido a cada subasta con comunicados formales en los que rechaza la venta y apela a “la ética y responsabilidad” de las casas subastadoras. En el caso de Bonhams, la titular señaló que las piezas “constituyen un legado invaluable de la historia nacional y son memoria viva de los pueblos originarios”, y que el gobierno mexicano ha iniciado los procedimientos legales necesarios para su repatriación.
La campaña Mi Patrimonio No Se Vende ha logrado al menos un resultado concreto en 2026: en Munich, la presión diplomática y mediática redujo de 39 a 8 los lotes vendidos. Sin embargo, las denuncias se han multiplicado: en lo que va del año, México ha señalado como ilícitas subastas organizadas en Alemania, Estados Unidos —en dos ocasiones: Artemis Gallery y Heritage Auctions— y Francia.
En el balance más amplio, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el INAH informaron que durante 2025 México logró recuperar más de dos mil objetos arqueológicos y documentales que se encontraban fuera del país. Las restituciones, muchas de ellas voluntarias por parte de coleccionistas privados, se coordinaron a través de embajadas y consulados mexicanos en Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Italia y Países Bajos.
La posición jurídica mexicana se sustenta en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que establece que los bienes arqueológicos son propiedad inalienable e imprescriptible de la nación. Su exportación está prohibida desde 1827, por lo que cualquier pieza prehispánica ubicada fuera del territorio nacional deriva, en principio, de una extracción ilícita. México ha fundamentado sus denuncias en esta ley y en los tratados internacionales aplicables en materia de tráfico ilícito de bienes culturales.
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