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Profepa clausura Animal Experience, asegura nueve animales y espera la necropsia del tigre Kenzo: la procuradora detalla el disparo

La Profepa clausuró el centro Animal Experience en Tepetlaoxtoc, Estado de México, y aseguró a nueve animales adicionales que permanecían en las instalaciones. La causa de muerte del tigre de Bengala Kenzo —ya sea el disparo de un arma de fuego o los sedantes que le inyectaron— seguirá sin confirmarse hasta que concluya la necropsia del tigre Kenzo, que la institución gestiona con la UNAM.

La procuradora federal Mariana Boy Tamborrel reconstruyó en entrevista con Aristegui Noticias la secuencia del operativo y explicó por qué el policía disparó al animal: el felino se abalanzó contra el médico veterinario que intentaba aplicarle el dardo sedante. La alcaldesa de Tepetlaoxtoc, Diana Lizbeth Morales Méndez, sostuvo, por su parte, que el municipio entregó a Kenzo con vida y que no ha recibido ninguna notificación oficial de su fallecimiento.

Necropsia tigre Kenzo: lo que la Profepa sabe, lo que espera confirmar y la secuencia del disparo

Boy Tamborrel explicó que el operativo del jueves comenzó en la madrugada, cuando un habitante del poblado de San Bernardino reportó que su caballo había sido atacado por un tigre. Siguiendo huellas con drones térmicos y perros rastreadores, una de las cuatro brigadas desplegadas en la barranca localizó a Kenzo en la parte baja. Cuando el equipo se preparaba para lanzar el dardo sedante, el felino los detectó y se dirigió hacia el médico veterinario. Un policía disparó al suelo para distraerlo. Kenzo se retiró, rodeó a la brigada y regresó por la parte de atrás. La brigada se reposicionó de frente al animal, lanzó el primer dardo —que tarda entre tres y cinco minutos en hacer efecto— y el tigre se abalanzó de nuevo contra el veterinario. En ese momento el policía disparó para protegerlo. Después se lanzaron dos dardos sedantes más. Kenzo fue sacado de la barranca en camilla en un trayecto de aproximadamente 20 a 30 minutos, durante el cual venía sedado pero respirando. Murió antes de llegar a Reino Animal.

“Nosotros tenemos la versión de nuestro personal que estaba en el sitio, pero efectivamente queremos ser muy serios en la información y queremos esperar a que tengamos listos los resultados de la necropsia”, declaró la procuradora. Boy Tamborrel descartó que pudiera afirmar categóricamente si la causa de muerte fue el disparo o una sobredosis de sedante: eso lo determinará la necropsia. El cuerpo de Kenzo se encuentra en la Fundación Invictus, en Hidalgo —una unidad de manejo ambiental con experiencia en grandes felinos y con infraestructura de refrigeración—, que la Profepa designó como depositaria. La institución gestiona la participación de la UNAM para realizar el análisis forense, aunque, al momento de la entrevista, la confirmación seguía pendiente.

Respecto a las declaraciones que la alcaldesa Diana Lizbeth Morales Méndez y la veterinaria Ivón Cassín hicieron en video celebrando la captura, Boy Tamborrel señaló que ambas formaban parte del operativo pero no de la brigada que estaba en la parte baja de la barranca, donde ocurrió el disparo. “Desconozco si se referían a estos impactos de bala. Lo que es cierto es que la información se fue liberando en el momento en que íbamos teniendo conocimiento de todas las instancias”, dijo. La propia Profepa, aclaró, también publicó en redes un comunicado inicial informando que el tigre había sido rescatado, antes de saber que había muerto en el trayecto.

Animal Experience clausurado: nueve animales asegurados e irregularidades en el recinto

El comunicado oficial de Profepa (356/2026) confirma que el establecimiento fue clausurado de manera total y temporal por incumplimiento del plan de manejo: se detectaron encierros distintos a los autorizados y áreas de confinamiento en construcción o en rehabilitación. Se aseguraron 9 ejemplares adicionales de vida silvestre. Quedaron suspendidas las actividades comerciales, de exhibición y de manejo no esencial; solo se permiten la alimentación y las acciones necesarias para el bienestar animal. La Profepa inició el procedimiento administrativo correspondiente para determinar responsabilidades.

Boy Tamborrel explicó que la salida del tigre fue consecuencia de un “error de comunicación en el protocolo de apertura y cierre de puertas” durante trabajos de mantenimiento en el encierro, según declaró el titular del predio durante la visita de inspección del 2 de julio.

Por su parte, la alcaldesa Morales Méndez reveló en entrevista con El Sol de México que el ayuntamiento de Tepetlaoxtoc no otorgó ningún permiso a Animal Experience y desconocía quién era el propietario del inmueble, a pesar de que el centro lleva más de 20 años operando en la comunidad. “Solamente afuera tenían protocolos que eran de Medio Ambiente federal, por los cuales asumíamos que eran de Semarnat”, dijo. El municipio ya solicitó al gobierno del Estado de México que el recinto sea reubicado, argumentando que representa un riesgo para la población al estar ubicado frente a una escuela.

Sobre la muerte de Kenzo, la alcaldesa insistió en la versión de su municipio: “De aquí salió el animalito con vida; nosotros lo entregamos vivo. No nos han notificado absolutamente nada”. La Profepa no confirmó haber notificado al ayuntamiento.

El tigre de Bengala blanco: una rareza genética en una especie que ya casi desaparece

Kenzo era un tigre de Bengala blanco, una variante producida por un gen recesivo que provoca leucismo —pigmentación reducida, distinta del albinismo—, lo que da como resultado pelaje blanco y ojos azules. Para que nazca un tigre blanco, ambos progenitores deben portar ese alelo recesivo. La probabilidad de que ocurra en la naturaleza es de una cada diez mil nacimientos, y con la reducción drástica de las poblaciones silvestres, los especialistas consideran que es prácticamente imposible que vuelva a producirse de manera espontánea. Los tigres blancos que existen hoy están en cautiverio.

La especie, en su conjunto, atraviesa una recuperación lenta tras siglos de cacería y de destrucción de su hábitat. Se estima que entre 1875 y 1925, unos 80.000 tigres de Bengala fueron eliminados sistemáticamente en el subcontinente indio por la colonia británica y el reino de los maharajás indios. En 1972, cuando India aprobó su Ley de Protección de la Vida Silvestre, quedaban menos de 2.000 individuos. Para 2014 la población había caído a apenas 750. Hoy se estiman 2.633 tigres de Bengala silvestres en el mundo —casi el 70 por ciento de los que quedan—, distribuidos principalmente en India (2.226), Nepal (198), Bangladesh (106) y Bután (103). Las principales amenazas siguen siendo la caza furtiva, la pérdida de hábitat y el cambio climático, que amenaza con reducir los territorios disponibles y empujar a los animales hacia zonas de conflicto con poblaciones humanas.

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