Foto: La Voz del Sur
CANADÁ.- El caso de un niño canadiense de 11 años encendió las alertas sobre los riesgos de la rabia. El menor murió tras haber despertado con un murciélago en la boca durante una estancia familiar en una cabaña del norte de Ontario.
Aunque el hecho ocurrió en 2024, el caso fue documentado y publicado el 29 de junio de 2026 en la Revista de la Asociación Médica Canadiense.
De acuerdo con médicos del Departamento de Pediatría y Salud Infantil de la Universidad de Manitoba, el niño logró apartar al murciélago de un manotazo. Después, su padre capturó al animal en una olla y lo liberó.
Como el menor no presentaba mordeduras visibles, la familia no buscó atención médica. Esa decisión resultó determinante.
Además, este fue el primer caso de rabia adquirida por transmisión local registrado en Ontario desde 1967.
Diecinueve días después del contacto con el murciélago, el niño comenzó con hormigueo y entumecimiento en el lado derecho del rostro. Más tarde presentó inflamación facial y pérdida del apetito.
En una primera consulta, médicos sospecharon una parálisis de Bell asociada al virus del herpes y le recetaron un tratamiento antiviral.
Días después, el menor acudió nuevamente al hospital con dificultad para tragar y vómitos. Durante la revisión encontraron úlceras en las encías y afectación de un nervio facial.
La familia informó entonces sobre el incidente con el murciélago. Sin embargo, el niño recibió el alta con un diagnóstico presuntivo de gingivoestomatitis herpética.
A la mañana siguiente, el menor regresó al hospital con debilidad facial, pérdida de sensibilidad y problemas para hablar.
Con el paso de los días, su estado neurológico se deterioró. Finalmente, los médicos retiraron el soporte vital y el niño murió acompañado por su familia, según el informe médico.
Los especialistas advierten que la rabia prácticamente no tiene cura una vez que aparecen los síntomas. Sin embargo, existe una ventana de oportunidad para evitar la enfermedad.
Después de una posible exposición al virus, la aplicación inmediata de vacunas y anticuerpos puede impedir que la infección se desarrolle.
Por ello, los expertos recomiendan acudir de inmediato a un servicio médico tras cualquier contacto con murciélagos u otros animales potencialmente infectados, incluso si no existen heridas visibles.
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