Salud

Probióticos: cuándo sí funcionan y cuándo no

Especialistas explican en qué casos los probióticos ofrecen beneficios comprobados y por qué una buena alimentación sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la microbiota.

ESTADOS UNIDOS.- Los probióticos han ganado popularidad en los últimos años. Hoy es común encontrarlos en farmacias y tiendas de suplementos. Sin embargo, muchas personas todavía desconocen qué son, para qué sirven y en qué casos realmente funcionan.

De acuerdo con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias, que están presentes de forma natural en alimentos fermentados como el yogur y el kéfir. Aunque forman parte de la alimentación cotidiana, su consumo como suplemento ha aumentado de manera importante.

¿Para qué sirven los probióticos?

La doctora Lucía Márquez, especialista en Gastroenterología, señala que el interés por estos productos responde tanto al avance de las investigaciones sobre la microbiota intestinal como a su creciente promoción comercial.

Uno de los beneficios con mayor respaldo científico es la prevención de la diarrea asociada al uso de antibióticos. Según la farmacéutica Anna Ramírez, estos medicamentos eliminan las bacterias que causan infecciones, pero también afectan a las bacterias benéficas del intestino. Como resultado, pueden aparecer diarrea, molestias digestivas o pérdida del apetito.

En estos casos, algunos probióticos ayudan a restaurar el equilibrio de la microbiota y favorecen la recuperación intestinal.

Además, algunas personas los utilizan para disminuir el riesgo de trastornos digestivos durante los viajes o para aliviar ciertos problemas en bebés, como los cólicos del lactante. No obstante, la eficacia depende de la cepa utilizada.

No todos tienen evidencia científica

Aunque muchas personas recurren a los probióticos para combatir la inflamación abdominal, los gases o el malestar digestivo, la evidencia científica todavía es limitada.

La especialista explica que cada persona posee una microbiota diferente, por lo que modificarla de forma permanente resulta complicado. En consecuencia, los cambios que producen los probióticos suelen ser temporales.

Asimismo, la AESAN advierte que el mercado de estos productos carece de una regulación uniforme en Europa. Por ello, algunos suplementos utilizan la palabra “probiótico” únicamente porque contienen microorganismos vivos, aunque no exista evidencia suficiente sobre sus beneficios.

Cómo elegir un buen probiótico

Los expertos recomiendan revisar cuidadosamente la etiqueta antes de comprar cualquier suplemento.

Un producto confiable debe indicar el género, la especie y la cepa específica de los microorganismos que contiene. También debe informar la cantidad de bacterias vivas, las instrucciones de uso, las condiciones de conservación y los datos del fabricante.

Además, existen guías internacionales que identifican qué cepas cuentan con respaldo científico para cada padecimiento.

La alimentación sigue siendo la mejor opción

Los especialistas coinciden en que ningún suplemento sustituye una alimentación saludable.

Para mantener una microbiota equilibrada, recomiendan consumir alimentos ricos en fibra y reducir los ultraprocesados. También aconsejan incluir alimentos fermentados como yogur, kéfir, kombucha o kimchi.

Si una persona toma antibióticos y necesita un probiótico, lo ideal es consumir ambos productos con una separación de dos a cuatro horas. De esta manera, el medicamento no elimina los microorganismos benéficos del suplemento.

En conclusión, los probióticos pueden ser útiles en situaciones específicas. Sin embargo, los hábitos saludables continúan siendo la herramienta más efectiva para cuidar la salud intestinal a largo plazo.

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