La presidenta Claudia Sheinbaum anunció esta semana que la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, visitará México para encabezar la inauguración de la nueva planta de mosca estéril en Metapa de Domínguez, Chiapas, municipio cercano a la frontera con Guatemala. La inversión es binacional: “hubo recursos de México y de Estados Unidos”, confirmó Sheinbaum. El aporte del USDA asciende a 21 millones de dólares, mientras que México dispondrá de más de 30 millones de dólares. La nueva instalación sumará entre 60 y 100 millones de moscas estériles por semana a los esfuerzos ya en marcha.
Pero para entender por qué esta planta importa, y por qué México tuvo que comenzar casi desde cero, hay que ir más atrás, a una historia de ciencia, burocracia y una plaga que nadie creyó que volvería.
Planta mosca estéril Chiapas: la técnica que no usa venenos
La Técnica del Insecto Estéril (TIE) fue desarrollada en 1937 y sigue siendo, casi un siglo después, una de las pocas formas de combatir una plaga sin recurrir a productos químicos. El principio es sencillo pero requiere escala industrial: machos de Cochliomyia hominivorax —el gusano barrenador del ganado— son esterilizados mediante radiación y liberados en grandes cantidades sobre las zonas afectadas. Las hembras de esta especie se aparean una sola vez en su vida. Si lo hacen con un macho estéril, no producen descendencia viable. Con suficientes machos estériles en circulación —la proporción óptima es de diez por cada hembra silvestre—, la población colapsa generación tras generación hasta desaparecer.
No hay veneno. No hay residuos. No hay daño colateral sobre otras especies.
El truco está en la infraestructura: producir decenas o cientos de millones de moscas por semana, esterilizarlas, mantenerlas vivas durante el tiempo suficiente y distribuirlas desde aviones en cajas diseñadas para abrirse a cierta altitud. Es biología de precisión a escala de fábrica.
La primera batalla: cómo México ganó, y luego cerró la planta
En 1976, México inauguró en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la que se convertiría en la planta de moscas estériles más grande del mundo, con capacidad para producir 500 millones de insectos por semana. Cinco años después, en 1981, arrancó formalmente la campaña de erradicación. En 1991, el gusano barrenador fue declarado eliminado en las principales zonas ganaderas del país: Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán quedaron libres. Chiapas lo lograría en 2003.
Edmundo Rosas, de 72 años, trabajó como ingeniero de climatización en aquella planta original durante los años de la campaña. Recuerda los ciclos de luz diseñados para engañar a las moscas: encender y apagar los focos a intervalos calculados, comprimiendo su ciclo de vida para maximizar la producción. Recuerda también las cajas que se cargaban en los aviones, calibradas para abrirse a una altura específica y liberar los insectos sobre las zonas objetivo. “Esos son de los logros que lo satisfacen a uno”, dice.
Cuando México completó la erradicación y terminó su acuerdo con Estados Unidos a través del organismo binacional COMEXA, la planta de Tuxtla Gutiérrez cerró en 2013. La plaga había sido derrotada. No había razón para seguir.
La única instalación de producción de mosca estéril que quedó operando en el mundo fue la planta de COPEG, en Pacora, Panamá —a pocos kilómetros del aeropuerto de Tocumén—, con capacidad para 100 millones de moscas semanales y unos 180 trabajadores. México dejó de tener capacidad propia. La amenaza parecía historia.
El regreso: de Panamá a Chiapas en dos años
El 5 de julio de 2023, Panamá declaró emergencia sanitaria por la reaparición del gusano barrenador. En las semanas siguientes, Costa Rica confirmó casos propios. En abril de 2024 fue Nicaragua; en septiembre, Honduras; en octubre, Guatemala. El avance era previsible: la plaga se mueve con el ganado, y la frontera entre Centroamérica y México es porosa.
El primer caso confirmado en México se registró el 21 de noviembre de 2024 en Chiapas. Para mayo de 2025, el país acumulaba 1.078 casos en animales. El 17 de abril de 2025 se confirmó el primer caso humano: una mujer de 77 años en Acacoyagua, Chiapas. Para junio de 2025 los casos humanos confirmados ascendían a 13.
La planta de Panamá, que desde enero de 2025 dedicó su producción completa a México, operaba al máximo de su capacidad. No alcanzaba.
En Washington, la presión se hizo sentir. La secretaria Rollins emitió un ultimátum a México el 30 de abril de 2025, advirtiendo que las exportaciones de ganado en pie —que superan los mil millones de dólares anuales— estaban en riesgo si no se aceleraban las medidas de control. Las exportaciones fueron suspendidas y reanudadas en más de una ocasión durante los meses siguientes. Entre noviembre de 2024 y mayo de 2025, México liberó 885 millones de moscas estériles en las zonas afectadas, por un costo de 167 millones de pesos. Los casos semanales alcanzaron su pico en abril de 2025 y desde entonces han caído un 51,8%.
La nueva planta: el cierre del círculo
Metapa de Domínguez, Chiapas, es el municipio elegido para la nueva instalación: cerca de la frontera con Guatemala, en la misma entidad donde el gusano reapareció por primera vez. La inversión binacional suma recursos del USDA y del gobierno mexicano. La capacidad proyectada —entre 60 y 100 millones de moscas estériles adicionales por semana— no resolverá el problema de un día para otro, pero cambiará estructuralmente el panorama: México dejará de depender de una única planta extranjera para su defensa sanitaria más urgente.
La visita de Rollins, la misma funcionaria que meses antes había lanzado el ultimátum, viene ahora a cortar el listón. La geometría es elocuente: el mismo instrumento de presión que expuso la vulnerabilidad del país es hoy el símbolo del acuerdo que empieza a subsanarla.
Edmundo Rosas vivió la primera vez que México construyó esta capacidad. Vivió también el día en que se decidió que ya no era necesaria. Cuarenta y tantos años después, el país la tiene que construir de nuevo.
“Esos son de los logros que lo satisfacen a uno.”
Fuentes:
- Infobae: Sheinbaum anuncia visita de Brooke Rollins para inaugurar planta de moscas estériles en Chiapas — 25 de junio de 2026
- La Jornada: Edmundo Rosas y la memoria de la planta de Tuxtla Gutiérrez — junio de 2026
- El País: El gusano barrenador avanza por América Central hacia México — 2024-2025
- USDA: Anuncio de inversión para nueva planta de insecto estéril en México — mayo de 2025







