El miércoles 24 de junio de 2026, 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Eran los pasajeros del vuelo 164. Horas después, dos sismos de 7.2 y 7.5 grados que devastaron Venezuela los atraparon bajo los escombros del Hotel Santuario La Llanada, en el estado de La Guaira, adonde habían sido trasladados por agentes del Sebin. Según testimonios de sobrevivientes recogidos por El País, solo 12 de los 146 habrían quedado con vida. El Gobierno venezolano no ha emitido un listado oficial de víctimas. Las autoridades venezolanas informaron que el total de muertos por los terremotos supera los 1,700.
Quiénes eran los deportados que el terremoto en Venezuela atrapó el día de su llegada
El grupo estaba compuesto por 120 hombres, 19 mujeres y 7 niños, según el localizador ICE Flight Monitor, una iniciativa de Human Rights First que monitorea los vuelos de deportación. Habían pasado semanas o meses en centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el marco de las deportaciones masivas impulsadas por la administración de Donald Trump. En mayo de 2026, ICE Flight Monitor registró 288 vuelos de deportación hacia 38 países. Solo hacia Venezuela, ese mes operaron 12 vuelos —tres días por semana—. Los vuelos de deportación a Venezuela habían sido reanudados en febrero de 2025 tras una pausa de 13 meses.
Desde el aeropuerto, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) condujo al grupo hasta el Hotel Santuario La Llanada, una estructura ubicada en una montaña a unos 30 minutos de Caracas. El inmueble ha fungido como centro de recepción para migrantes deportados desde que se estableció el acuerdo de repatriación entre los gobiernos de Trump y Maduro. Ahí sometieron a los deportados a exámenes médicos y les entregaron documentos de identificación. Les dijeron que al día siguiente los llevarían a sus hogares. Varios de los pasajeros alcanzaron a llamar a sus familias antes de las 18:04 horas, el momento en que los sismos sacudieron la región. Anderson Antonio Pérez, de 33 años, llamó a sus familiares alrededor de las cuatro de la tarde. “Dijo que habían llegado y que los iban a ubicar para, al día siguiente, traerlo para acá para Barquisimeto, pero ya no se supo más nada de él”, relató su hermana Yujaby Elizabeth Díaz Pérez a El País.

Testimonios de sobrevivientes y familias en busca de respuesta
Lisbeth Portillo, de 58 años, estaba en una habitación del segundo piso con otras 16 mujeres cuando salió al balcón y notó que el cielo estaba negro y el calor era inusual. Volvió a la habitación, se recostó y comenzó a sentir el temblor. “Empecé a escuchar ‘papa, papa, papapa’ y vi a las mujeres de al lado empezar a caer”, relató en entrevista telefónica con AP desde su casa en Maracaibo, adonde logró regresar. “Caigo y quedo enterrada y cubierta por una viga, pero el movimiento desplazó todo donde estaba enterrada y pude salir”. Con moretones en todo el cuerpo, Portillo escapó con cerca de 20 deportados más y caminaron unos cinco kilómetros hasta llegar a un edificio de la Guardia Nacional, donde pudieron llamar a sus familiares. “Nací ese día; el 24, volví a nacer”, dijo.
Jenny Rodríguez, de 24 años, también estaba entre los deportados del vuelo. “Quedé atrapada bajo los escombros. Un compañero que había estado en el mismo vuelo pasó por ahí; logré sacar mi mano de entre los escombros, lo agarré de los pantalones y le pedí ayuda”, declaró a Telemundo. “Gracias a Dios —y a él— pude salir”. Liliana Rojas le dijo a Telemundo que lleva días intentando localizar a su pareja de 33 años, retenido antes en un centro de detención en El Paso, Texas. El centro solo le informó que había sido deportado. “Nadie da respuesta de nada”, dijo Rojas.
Joan, de 28 años, estaba en su litera cuando comenzó el temblor. Alcanzó a ponerse los zapatos y dar tres pasos antes de que el hotel colapsara. Según relató su esposa Daniela desde Florida, “una litera le cayó encima y los colchones lo ayudaron a resistir el peso. Estuvo tres horas bajo los escombros, escarbando, y logró salir por sus propios medios”. Al salir, intentó ayudar a otras personas atrapadas. Quedó en estado de shock.
Anderson Daniel Salcedo Lozano, de 21 años, sobrevivió pero le amputaron ambas piernas y se encuentra entubado en el Hospital José María Vargas de Caracas en estado crítico. Juan Manuel Fernández Quintero, otro de los sobrevivientes, sufrió cuatro costillas rotas. Según declaraciones de familiares recogidas por El País, los deportados que permanecían en el hotel pidieron a los funcionarios del Sebin que abrieran las puertas cuando comenzó el temblor, sin obtener respuesta. “Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones, unos matones”, declaró Yulis Salcedo, madre de Anderson Daniel. El Gobierno venezolano no se ha pronunciado sobre estos señalamientos.
Sin listado oficial, con rescate lento y desaparecidos sin confirmar
Al cierre del reporte de El País, el Gobierno venezolano no había publicado la lista de víctimas o sobrevivientes del vuelo 164. La Gran Misión Vuelta a la Patria respondió que seguían “trabajando en ello”. Las labores de rescate en el hotel avanzaron de manera lenta, según testimonios de familiares, quienes denunciaron además que funcionarios del Sebin impedían el acceso al lugar. “Allí aún hay gente con vida, apenas han habido rescatistas, gente que pueda auxiliar”, sostuvo Verónica Nieves, cuñada de Yamil Caldera, uno de los desaparecidos.
Entre los fallecidos confirmados por las familias figuran Javier Alejandro León, Kleiber Daniel Montangut y Angelo David Mejía. Entre los desaparecidos: Daniel Enrique Caraballo, Jorge Luis González, Adalberto Rincón Franco y Alejandro José Lizarazo, entre otros. La esposa de Caldera permanecía en el Centro de Detención de Eloy, en Tucson, Arizona, a la espera de una resolución judicial que le permitiera volver a Venezuela.







