Foto: La Jornada
MÉXICO.- La varicela suele considerarse una enfermedad común de la infancia. Sin embargo, especialistas advierten que el virus permanece en el organismo durante décadas y puede reactivarse más adelante como herpes zóster, una afección dolorosa que afecta principalmente a los adultos mayores.
De acuerdo con Édgar Pérez Barragán, director de Proyectos de la Sociedad de Investigación y Docencia en Virología e Infectología (Sidvi), uno de cada tres individuos desarrollará herpes zóster después de los 50 años. La principal complicación es la neuralgia posherpética, un dolor intenso originado en los nervios que puede prolongarse durante meses.
El especialista explicó que quienes viven con padecimientos como diabetes, cáncer o enfermedades autoinmunes presentan un riesgo más elevado. Esto ocurre porque sus defensas se encuentran debilitadas, lo que facilita la reactivación del virus.
Además, los cuadros suelen ser más severos en adultos mayores con neuropatía diabética, insuficiencia renal o enfermedades pulmonares. En estos casos, la recuperación puede ser más lenta y complicada.
Aunque la primera vacuna contra el herpes zóster se desarrolló hace poco más de dos décadas, su eficacia para prevenir la enfermedad alcanzaba alrededor de 50 por ciento.
Posteriormente, en 2017, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó una vacuna recombinante desarrollada mediante ingeniería genética. Este biológico ha demostrado una efectividad superior a 90 por ciento para prevenir la enfermedad y cercana a 95 por ciento para evitar la neuralgia posherpética.
La vacuna recombinante comenzó a utilizarse en México en 2023. No obstante, Pérez Barragán señaló que gran parte de la población desconoce su disponibilidad.
Actualmente, el biológico sólo puede obtenerse en el sector privado, lo que limita su alcance entre los grupos más vulnerables.
El virus varicela-zóster se aloja en los ganglios nerviosos después de la infección inicial. Años más tarde, puede reactivarse y provocar inflamación, daño e incluso la muerte de células nerviosas.
Como consecuencia, los pacientes experimentan dolor, ardor, pérdida de sensibilidad y disminución de la fuerza muscular. Además, suelen aparecer ampollas dolorosas y lesiones cutáneas que pueden dejar cicatrices.
El especialista destacó que la eficacia y seguridad de la vacuna recombinante se respaldan en estudios clínicos internacionales realizados hace una década.
Entre los participantes se incluyeron cerca de mil mexicanos, lo que permitió generar evidencia sólida sobre la protección que ofrece el biológico frente al herpes zóster y sus complicaciones.
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