El indulto de Trump no alcanzó: Bélgica eliminó a EU 4-1 y la prensa belga le mandó un mensaje directo al presidente
El escándalo de la semana terminó como nadie pudo haberlo guionizado mejor: Folarin Balogun — el delantero cuya suspensión revocó el organismo rector del fútbol mundial tras una llamada del presidente Donald Trump al jefe de la federación — no pudo hacer nada contra Bélgica, que eliminó a Estados Unidos del torneo con un contundente 4-1 en Seattle en la madrugada del martes. Fue la derrota más amplia del equipo estadounidense desde el Mundial de 1990.
Balogun jugó — y no cambió nada. El delantero llegó al partido como máximo goleador del torneo, pero Bélgica lo anuló y Thibaut Courtois resolvió su única ocasión clara en los últimos minutos.
Charles De Ketelaere anotó dos veces para los Diablos Rojos, EU empató brevemente con un libre de Malik Tillman, y el partido se definió en la segunda mitad con el error más costoso de la noche: el portero Matt Freese salió de su área, perdió el balón ante De Ketelaere y Hans Vanaken remató al fondo para el 3-1. Con eso, la afición empezó a salir del estadio. Romelu Lukaku entró desde el banquillo y cerró el marcador en el descuento con el cuarto gol, convirtiéndose en el primer suplente en anotar tres tantos en un mismo torneo.
“Desde el principio era evidente que no conectamos con el juego”, reconoció Pochettino. “Ni siquiera cuando marcamos el empate, estuvimos en el partido.” EU ha caído en octavos en cuatro de sus últimos cinco Mundiales; la aspiración de llegar a cuartos por primera vez desde 2002 quedó sin respuesta.
El técnico rechazó que el escándalo de Balogun hubiera afectado al equipo: “No fue excusa. No fue nuestro día”. Pero sí se dijo “decepcionado con mucha gente” que antepuso “política y manipulación” al deporte. El propio Balogun fue parco: “Acepté la decisión cuando me dieron la tarjeta roja y también la acepté cuando me dijeron que podía jugar. No hay mucho más que pueda decir al respecto.”
Bélgica no dejó pasar la ironía. El lateral Timothy Castagne había anticipado el ambiente antes del partido: “Es genial tener al mundo de nuestro lado contra Estados Unidos.”
Tras el pitido final, los principales medios belgas tomaron nota. El periódico francófono Le Soir tituló su portada con un simple “¡Hola, ¿Donald?” Het Laatste Nieuws abrió con: “¿Qué pensará Donald Trump de esto?” La Libre fue más directa: la “intervención” del mandatario “resultó inútil”. El diario flamenco, De Standaard, concluyó que los Diablos Rojos enviaron a EU a casa “con la misma autoridad”, con o sin controversia previa.
El golpe más memorable lo dio la cuenta oficial de la selección belga en X, gestionada por la federación nacional: publicó, al término del partido, un mensaje de dos palabras dirigido a nadie en particular — y a todos a la vez. “Anula esta“, escribió.
Lukaku añadió el remate visual: al celebrar su gol en el descuento, se llevó las manos a las orejas e imitó con sus compañeros el baile que Trump popularizó durante su campaña. El técnico Rudi García, que antes del torneo había ironizado sobre el indulto diciendo que “no sabía que el 5 de julio era en realidad el 1 de abril”, se acercó a Balogun al final del partido para decirle que la responsabilidad del resultado no era suya: “No es su culpa, él no tiene la culpa, y eso es lo que le dije.”
EU se convierte así en el último de los tres países coanfitriones en caer en los octavos de final, después de Canadá y México. Su salida llega con preguntas abiertas: el contrato de Pochettino expira al concluir el torneo, y el técnico no ofreció pistas sobre su futuro. “Hay que descansar un poco, pensar, tener conversaciones y ver cuál es la decisión de la federación y la nuestra”, dijo. “En las próximas semanas podremos empezar a hablar si la federación quiere hablar.”
Más allá del resultado, algunos jugadores y aficionados prefirieron el balance a largo plazo. “Esto no puede ser un reflejo directo de lo que estábamos intentando construir”, dijo el mediocampista Tyler Adams. “Tuvimos días buenos y días malos, y este fue uno de los malos. No llegamos tan lejos como queríamos, pero si inspiramos a algunos niños en este camino, hemos hecho algo bien.”
Bélgica, por su parte, no tiene tiempo para celebraciones: el viernes se mide a España en cuartos de final en Los Ángeles — una selección contra la que los Diablos Rojos no han ganado desde el Mundial de México 1986, cuando los eliminaron en penaltis.
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