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México captó $41 mil millones en inversión extranjera en 2025 y subió al lugar 10 del mundo

México recibió 41 mil millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) durante 2025 y se ubicó en el lugar 10 entre las economías del planeta con mayor flujo de capital foráneo, según el Informe de Inversión Mundial 2026, publicado este 7 de julio por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). El resultado representa un avance respecto a 2024, cuando el país captó 38 mil millones y ocupó el puesto 11 a nivel global. Solo nueve economías atrajeron más inversión que México el año pasado: Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.

El ranking global y qué impulsó la posición de México

En términos globales, la IED mundial subió un 6% en 2025 para alcanzar 1,6 billones de dólares, lo que pone fin a dos años consecutivos de caída. La recuperación, sin embargo, fue desigual: las economías desarrolladas crecieron 11%, mientras que las economías en desarrollo apenas registraron un 2% de crecimiento, lo que las llevó a 901 mil millones. Las 20 principales economías receptoras concentraron más del 80% del total global.

México se ubica en ese selecto grupo. El reporte de la UNCTAD identifica tres factores que sostuvieron su posición: la inversión en servicios y manufactura, su integración en redes regionales de producción y su papel como principal destino de la IED manufacturera vinculada al nearshoring en América Latina — la práctica de reubicar procesos de producción en países cercanos al mercado de destino final, en este caso, Estados Unidos, para acortar los tiempos de entrega y reducir la exposición a aranceles. La proximidad geográfica con Estados Unidos y su inserción en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) lo convierten en un punto de entrada preferido para empresas que están reconfigurando sus cadenas de suministro.

El año pasado, la IED total hacia la región creció un 14% hasta alcanzar los 188 mil millones de dólares. Es un resultado que la UNCTAD describe con cautela: los 10 principales destinos regionales concentraron el 95% de los flujos, lo que habla de una recuperación “fuerte pero no para todos”.

América Latina recibió más capital, pero anunció muchos menos proyectos nuevos

Aquí es donde el propio informe complica el relato. La UNCTAD documenta lo que llama la “paradoja latinoamericana”: la región atrajo más capital en 2025, pero el valor de los proyectos de inversión greenfield —los que implican construir instalaciones nuevas, generar empleos directos y transferir tecnología— cayó alrededor de un tercio, situándose en menos de 120 mil millones de dólares. La manufactura y la logística fueron los sectores que registraron los mayores retrocesos.

En México, el golpe fue particularmente notorio. Los proyectos greenfield anunciados en el país se redujeron de 44 mil millones a 24 mil millones de dólares, lo que representa una caída de casi la mitad. El informe de la UNCTAD señala que esta contracción se debe a que las empresas pospusieron o recortaron proyectos ante la incertidumbre en materia de política comercial e industrial. A diferencia de los flujos financieros de IED —que pueden reflejar fusiones, adquisiciones o transacciones de capital—, los proyectos greenfield son los que más directamente se traducen en fábricas, plataformas logísticas, cadenas de proveeduría y empleos concretos.

La distinción no es menor: más capital quedó registrado en México en 2025, pero menos fue comprometido para construir algo nuevo.

México captó $41 mil millones en inversión extranjera en 2025 y subió al lugar 10 del mundo

La inversión nueva que sí llegó: renovables, manufactura y turismo

Dentro de la caída general de proyectos greenfield, el Capítulo I del reporte identifica cuáles sí avanzaron. El mayor proyecto de inversión nueva anunciado en México durante 2025 fue una planta de energía renovable de la empresa estadounidense Transition Industries por 3,3 mil millones de dólares — el tercero más grande de toda América Latina y el Caribe, detrás de un centro de datos de ByteDance en Brasil y de un proyecto de productos forestales en el mismo país. El dato confirma que la transición energética sigue siendo uno de los sectores con mayor tracción para la inversión productiva nueva en el país.

En turismo, México mantiene una posición dominante en la región. Junto con República Dominicana, concentró más del 90% de toda la inversión greenfield en turismo de América Latina y el Caribe en 2025 — aunque el volumen total regional de este sector se contrajo de manera significativa respecto a años anteriores.

El reporte también señala que en manufactura la lógica del nearshoring sigue vigente: México atrae a empresas que reconfiguran sus cadenas de suministro para acceder al mercado estadounidense. El problema, según la UNCTAD, es que esa atracción potencial no se tradujo en anuncios de nuevos proyectos en 2025 a la velocidad esperada.

Foto EE: ArchivoWieck, Nissan, Copyright 1999 Adobe Systems Incorporated

Qué sigue: el Plan México y el desafío de convertir capital en desarrollo

El resultado llega en un momento en el que el gobierno federal cuenta con una hoja de ruta específica para este problema. El Plan México — presentado en enero de 2025 como estrategia de desarrollo económico a largo plazo — incluye entre sus metas explícitas precisamente “estar en el top 10 de economías”. El reporte de la UNCTAD confirma que, en términos de IED, esa posición ya se ha alcanzado. Lo que el plan propone ahora es convertirla en inversión productiva real.

Para eso, el gobierno activó el Decreto de Relocalización, que permite la depreciación acelerada de la inversión nueva en activos fijos — el tipo de inversión que genera fábricas, no solo flujos de capital —, sin distinguir sectores ni entre empresas mexicanas y extranjeras, con vigencia hasta 2030. Complementan esta medida el IMMEX 4.0, que consolida trámites y busca reducir a la mitad el tiempo de arranque de una empresa nueva, y la Ventanilla Nacional Digital de Inversiones. La meta es reducir el tiempo total para concretar una inversión de 2,6 a 1 año. En paralelo, el plan fija una meta de crecer un 15% en contenido nacional en las cadenas de valor de sectores como el automotriz, el aeroespacial, el electrónico, el de semiconductores y el farmacéutico — una respuesta directa a la crítica de que México sigue siendo, en gran medida, una plataforma de ensamble de bajo valor agregado.

El reporte de la UNCTAD advierte que el panorama para 2026 “sigue nublado” por la incertidumbre en la política comercial, las tensiones geopolíticas, los altos costos de financiamiento y la fragmentación de la economía internacional. Estas condiciones ya están pesando en las decisiones de inversión, y todo apunta a que la competencia por atraer los proyectos vinculados a sectores estratégicos —inteligencia artificial, semiconductores, minerales críticos, transición energética— se intensificará.

Para países como México, la UNCTAD recomienda ir más allá de la promoción de la inversión y trabajar de forma concreta para facilitar los proyectos: mejorar la infraestructura logística y energética, fortalecer las cadenas de proveeduría locales y aprovechar la integración regional para conectar proyectos con mercados más amplios. En un entorno en el que la IED se vuelve más selectiva, más intensiva en tecnología y más dependiente del apoyo político, el lugar 10 en el ranking global es una señal de confianza — y el dato de greenfield, una advertencia de lo que puede perderse si la incertidumbre se prolonga.

La advertencia tiene antecedente histórico. Samuel Ortiz Velásquez, académico de la Facultad de Economía de la UNAM, ha documentado que en los años noventa la IED en México creció a una tasa media anual del 19.5% — y aun así, el PIB solo creció al 3.6%. Su argumento es que la inversión registrada en los reportes no se traduce automáticamente en expansión económica cuando predominan procesos de ensamble con pocos encadenamientos internos y un escaso contenido tecnológico nacional. El lugar 10 en el ranking de la UNCTAD es un logro real. Lo que se construya con él es otra cuestión.

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