La panda gigante Xin Xin cumplió 36 años este 1 de julio en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec, y el próximo sábado 4 de julio habrá un festejo abierto al público: danza china, mañanitas, pastel y exhibición de arte. Xin Xin es la única panda gigante de Latinoamérica y la única del mundo que no es de origen chino. Su historia de vida es también la historia de más de medio siglo de relación entre México y China.

Xin Xin cumpleaños panda: qué habrá el 4 de julio en Chapultepec
La celebración se llevará a cabo el sábado 4 de julio, de 11:00 a 14:00 horas, en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec. El programa incluye la danza del león, presentada por el Centro Cultural Chino en México, talleres de conservación para todas las edades, música y las mañanitas, y culmina con la tradicional partida del pastel de cumpleaños en el propio hábitat de Xin Xin. Durante el evento también se exhibirá la muestra de cartas ilustradas “Xin Xin me inspira”, una convocatoria de arte en la que el público expresó su cariño hacia la panda.
Las obras seleccionadas se expondrán en el Museo Interactivo de la Fauna Silvestre y el Medio Ambiente, dentro del recinto. Para llegar, la estación más cercana es Auditorio de la Línea 7 del Metro y el Metrobús. El centro de conservación no cuenta con estacionamiento.
La panda que China no puede reclamar: cómo llegaron los pandas a México y por qué Xin Xin se queda
Todo comenzó en 1975. Ese año, el gobierno chino regaló a México una pareja de pandas gigantes, Pe Pe y Ying Ying, como gesto diplomático. Llegaron al Zoológico de Chapultepec el 10 de septiembre, cuando apenas tenían un año de vida. La relación entre China y México acababa de dar un giro importante: México había reconocido ante la ONU la soberanía china sobre Taiwán. Los pandas fueron la respuesta de Pekín.

Lo que siguió fueron décadas de nacimientos y de historia compartida. Pe Pe y Ying Ying tuvieron siete crías, entre ellas Tohuí, que se convirtió en la panda más famosa de México: en 1982, la cantante Yuri le dedicó una canción que quedó grabada en la cultura popular. Tohuí, a su vez, tuvo a Xin Xin en 1990. En ese momento, China ya había cambiado sus reglas: en lugar de regalar pandas, los prestaba mediante contratos de diez años. Cualquier cría nacida en suelo extranjero bajo esos contratos es propiedad de China y debe ser devuelta. Washington devolvió sus últimos pandas en 2023. Atlanta lo hizo a finales de 2024.
Xin Xin es diferente. Nació en México, de una madre nacida en México. El gobierno chino no puede reclamarla. Es la única panda gigante en el mundo cuyo origen no es chino, y la última de una genealogía iniciada hace más de 50 años en este mismo zoológico.

Su nombre significa esperanza. La expectativa de vida de un panda en cautividad es de 25 a 30 años; Xin Xin la superó hace tiempo. Su tía Shuan Shuan murió en 2022 a los 35. Xin Xin la iguala y supera. Nunca se reprodujo, por lo que el linaje termina con ella.
“Tenemos la fortuna de conocer un panda vivo y cerca de nosotros”, dijo Fernando Gual Sill, director general del centro de conservación. Lo que venga después, explicó, depende de conversaciones con la embajada de la República Popular China, que aún no tienen fecha ni un resultado definido.







