Un virólogo estadounidense asegura que logró generar anticuerpos mediante una cerveza modificada con levadura, aunque la comunidad científica mantiene reservas sobre el experimento.
ESTADOS UNIDOS.- La posibilidad de recibir una vacuna sin agujas podría dejar de ser una idea de ciencia ficción. Chris Buck, virólogo del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos, desarrolla una innovadora cerveza capaz de inducir una respuesta inmunológica en el organismo.
El proyecto surgió de la combinación de dos de sus mayores intereses: la investigación virológica y la elaboración de cerveza artesanal. Mientras estudiaba una vacuna contra los poliomavirus, relacionados con diversos tipos de cáncer y enfermedades en personas inmunodeprimidas, Buck imaginó una alternativa poco convencional para administrar inmunizaciones.
Una vacuna elaborada con levadura de cerveza
Debido a que el NCI no autorizó pruebas relacionadas con cerveza dentro de sus instalaciones, el investigador creó la organización sin fines de lucro Gusteau Research Corporation y trasladó el desarrollo del proyecto a su domicilio.
La propuesta consiste en modificar genéticamente levaduras vivas utilizadas en la producción cervecera para que transporten componentes vacunales. Según Buck, este proceso permite estimular al sistema inmunológico cuando la bebida es ingerida.
Junto con su hermano Andrew y otros familiares, el científico probó el preparado. De acuerdo con los resultados compartidos en la plataforma Zenodo, los participantes desarrollaron anticuerpos y no reportaron efectos adversos. Sin embargo, los datos todavía no han sido revisados por expertos independientes.
Cuestionamientos de la comunidad científica
A pesar del interés que ha despertado la iniciativa, especialistas advierten que las conclusiones son limitadas debido al reducido número de participantes.
Michael Imperiale, virólogo de la Universidad de Michigan, señaló que dos casos no son suficientes para demostrar seguridad o eficacia. Además, recordó que todas las vacunas deben superar rigurosos ensayos clínicos antes de llegar a la población.
Por su parte, Arthur Caplan, experto en ética médica de la Universidad de Nueva York, consideró que el contexto actual resulta especialmente delicado debido al crecimiento de movimientos antivacunas y la desconfianza pública hacia la inmunización.
Una idea con potencial para futuras vacunas
Aunque existen críticas, algunos investigadores reconocen que el concepto podría tener aplicaciones relevantes. Bryce Chackerian, de la Universidad de Nuevo México, destacó que la levadura viva podría convertirse en una plataforma para transportar distintas proteínas capaces de generar respuestas inmunológicas.
Además, recordó que ya existen vacunas orales contra enfermedades como el cólera, el rotavirus y la poliomielitis, lo que demuestra que una inmunización administrada por vía digestiva es técnicamente viable.
COVID-19, gripe y otros virus en la mira
Buck considera que la tecnología podría adaptarse para desarrollar vacunas contra COVID-19, gripe aviar H5N1, herpesvirus, adenovirus e incluso algunos cánceres asociados al Virus del Papiloma Humano (VPH).
Por ahora, el proyecto permanece en una etapa experimental. No obstante, su creador busca demostrar que una bebida cotidiana podría convertirse en una nueva herramienta para la prevención de enfermedades infecciosas.
Mientras tanto, también analiza si el producto requeriría autorización de las autoridades sanitarias o si podría clasificarse legalmente como un alimento con propiedades terapéuticas.





