El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en diciembre de 2025 que su gobierno planea expandir su ofensiva contra el narcotráfico, proponiendo ahora ataques terrestres contra cárteles en países como Venezuela, y advirtiendo que la amenaza puede alcanzar también a territorios vinculados al tráfico hacia EE. UU.

Lo que dijo Trump
Trump afirmó que tras los golpes navales y marítimos —en los que según él se redujo hasta en 94 % el flujo de drogas por mar— la estrategia cambiará para buscar “por tierra a los narcos”. “Conocemos las rutas, los lugares donde viven —sabemos todo sobre ellos—, y vamos a empezar muy pronto”, señaló desde la Casa Blanca.
Además, advirtió que cualquier país involucrado en tráfico de drogas hacia EE. UU. “está sujeto a ataques”, lo que pone en alerta no solo a Venezuela, sino también a otras naciones de América Latina bajo sospecha.
Contexto regional y reacción internacional
La promesa de incursiones terrestres se suma a una campaña ya vigente de ataques marítimos a embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Esta escalada ha generado preocupación internacional, pues implica operativos más agresivos y la posibilidad de que fuerzas de EE. UU. intervengan fuera de sus fronteras.

En respuesta, el gobierno de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, descartó permitir cualquier intervención militar en territorio nacional. México reafirma su soberanía y ha señalado que la cooperación internacional debe mantenerse dentro del marco legal y respetando la autonomía del país.

Qué sigue: incertidumbres y riesgos
- No se han dado detalles públicos sobre cuándo iniciarían estos operativos terrestres, en qué países, ni bajo qué legalidad actuarían.
- Hay fuertes advertencias diplomáticas: una intervención sin consentimiento nacional puede generar una crisis internacional.
- Latinos afectados —ricos en repercusiones: seguridad regional, derechos humanos, relaciones exteriores — podrían intensificarse si los operativos avanzan.
