YUCATÁN.- La espera terminó. Tras 15 años de ausencia, Shakira regresó a Mérida con un espectáculo de talla internacional que reunió a más de 30 mil asistentes en el Estadio Carlos Iturralde Rivero. La presentación formó parte de su gira mundial “Las Mujeres Ya No Lloran” y confirmó la vigencia de la estrella colombiana.
Desde el inicio, la cantante marcó el tono de la noche. “Mérida, esta noche y siempre somos uno”, afirmó ante un público entregado que no dejó de corear sus éxitos.
Producción impactante y repertorio de éxitos
El show arrancó con una explosión de luces y fuegos artificiales al ritmo de “Latinas”. Luego, “Las de la intuición” y “Estoy aquí” reforzaron la conexión con sus seguidores. Con vestuarios brillantes y múltiples cambios de imagen, Shakira mantuvo la atención en todo momento.
“Inevitable” intensificó la emoción colectiva, mientras “Que bien actúas” destacó por su propuesta visual innovadora. Entre canciones, la intérprete compartió reflexiones sobre la resiliencia y la importancia del amor propio.
Momentos íntimos y energía desbordante
Con guitarra en mano, interpretó “Te felicito” y “Monotonía”. Más tarde, “Acróstico” aportó un instante conmovedor gracias a la proyección de imágenes familiares.
La celebración continuó con “La bicicleta” y “La tortura”, que transformaron el estadio en una fiesta multitudinaria. El punto culminante llegó con “Hips Don’t Lie”, cuando luces intensas y coreografías precisas hicieron vibrar cada rincón del recinto.
Durante “Chantaje”, en versión salsa, lanzó una frase que provocó risas y complicidad con el público antes de presentar “Soltera”, himno que reivindica la independencia femenina.
Un adiós que reafirma su legado
En un gesto cercano, Shakira bajó del escenario para saludar a sus fans y dedicar un mensaje especial a una asistente que celebraba su cumpleaños. La multitud respondió con ovaciones.
Finalmente, “Antología”, “Día de enero” y “Suerte” sellaron una noche memorable. Así, la artista reafirmó su lazo con el público yucateco y dejó claro que su regreso no solo fue un concierto, sino un reencuentro histórico para Mérida.





