Sarampión vuelve a encender alertas sanitarias

MÉXICO.- La disminución en la cobertura de inmunización ha provocado el resurgimiento de una de las enfermedades más contagiosas del planeta, el sarampión, generando nuevos brotes y preocupación en autoridades de salud.

El sarampión, una enfermedad que durante décadas fue considerada prácticamente erradicada en muchos países, ha regresado como un problema real de salud pública a partir de 2025. Su reaparición en distintas regiones del mundo, incluido México, no se debe a una transformación del virus, sino a una causa clara y documentada: la reducción en los niveles de vacunación.

Especialistas en salud pública advierten que la baja cobertura de inmunización ha creado el escenario perfecto para el retorno del virus. De acuerdo con Juan Camilo Lozano Rodríguez, gerente de Planeación de Salud de AXA Keralty, el mayor peligro del sarampión está en su enorme capacidad de transmisión.

“Una persona infectada puede contagiar hasta a 20 personas. Cuando la vacunación baja, los brotes aparecen casi de inmediato, sobre todo en comunidades con esquemas incompletos”, explicó.

¿Cómo se transmite el sarampión?

Según datos de la Secretaría de Salud, el virus se propaga principalmente por:

Gotículas respiratorias al toser o estornudar.

Contacto directo con secreciones nasales o faríngeas.

Permanencia del virus en el aire y superficies cerradas, facilitando contagios en espacios concurridos.

Síntomas más frecuentes

Los expertos médicos identifican los principales signos de la enfermedad como:

Fiebre alta persistente.

Escurrimiento nasal y congestión.

Tos constante.

Ojos enrojecidos, lagrimeo y sensibilidad a la luz.

Manchas blancas en la boca (manchas de Koplik).

Erupción cutánea rojiza que inicia en el rostro y se extiende al cuerpo.

Fatiga intensa y debilidad general.

Complicaciones graves

El sarampión no es una infección leve. Lozano Rodríguez advierte que puede provocar consecuencias severas, sobre todo en niños pequeños y personas con defensas bajas. Entre las principales complicaciones destacan:

Neumonía, una de las causas más comunes de hospitalización y muerte.

Encefalitis, inflamación cerebral con secuelas neurológicas permanentes.

Diarrea severa y deshidratación.

Infecciones del oído con riesgo de pérdida auditiva.

Infecciones respiratorias secundarias por debilitamiento del sistema inmune.

Además, estudios científicos han demostrado que el sarampión puede afectar la memoria inmunológica del organismo, debilitando las defensas incluso después de superar la enfermedad y dejando al paciente vulnerable a otros patógenos.

Vacunación: la clave para frenar los brotes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado que el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible por vacunación a nivel global. El organismo recomienda que al menos el 95% de la población cuente con el esquema completo de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) para lograr la inmunidad colectiva.

Este nivel de protección no solo previene brotes, sino que también protege a quienes no pueden vacunarse, como bebés menores de un año o personas con enfermedades específicas.

“Cada persona vacunada rompe una cadena de contagio. Esa es la verdadera protección para los más vulnerables”, subrayó Lozano Rodríguez.

Prevención como pilar de salud pública

El especialista enfatiza que la vacunación no es solo una decisión personal, sino una responsabilidad social. “Reaccionar ante crisis no es suficiente. La prevención es una de las estrategias más efectivas y económicas para evitar hospitalizaciones, secuelas y muertes”, afirmó.

El resurgimiento del sarampión deja un mensaje claro: la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa de la salud pública. Mantener altas coberturas de vacunación no solo protege vidas, también preserva la estabilidad social, sanitaria y económica.

El sarampión no pertenece al pasado. Es una amenaza real cuando falla la prevención.

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