El Proyecto Dorothy, una iniciativa con sede en Montreal, envía cámaras a bordo de globos estratosféricos con un objetivo declarado: “democratizar” el efecto overview, esa transformación psicológica que describen los astronautas al ver la Tierra desde el espacio y que, según sus propios cálculos, menos de 700 seres humanos han experimentado de forma directa. El nombre del proyecto no es casual: es un homenaje a “Dorothy”, el dispositivo de medición de tornados de la película Twister (1996), que, a su vez, tomó su nombre de Dorothy Gale, la protagonista de El Mago de Oz, arrastrada por un tornado a otro mundo. Actualmente, su proyecto insignia es la misión Taroni, una instalación de arte que despliega seda en pleno cielo.
Qué es el Proyecto Dorothy y por qué busca “democratizar” el efecto overview
El Proyecto Dorothy fue fundado en 2017 por Mathieu Baptista y trabaja en colaboración con agencias espaciales como la Agencia Espacial Canadiense (CSA), el CNES francés y la ASI italiana. Su misión se apoya en el concepto del “efecto overview”, acuñado por el escritor Frank White en 1987 para describir el cambio de perspectiva —una sensación de asombro y de fragilidad compartida del planeta— que experimentan quienes lo observan desde la órbita o el espacio exterior. Como ese privilegio ha sido, hasta ahora, exclusivo de un puñado de astronautas, el proyecto busca replicar esa experiencia para el público general mediante vuelos estratosféricos no tripulados equipados con cámaras de alta resolución.
De Umbra a Inferno: los otros vuelos del Proyecto Dorothy
Antes de Taroni, el Proyecto Dorothy ya había volado varias misiones que combinan ciencia y narrativa visual. En Umbra (abril de 2024), el equipo captó desde la estratósfera —a 34 kilómetros de altitud— la sombra de la Luna, de 175 kilómetros de diámetro, durante el eclipse solar total que cruzó Quebec; el material se convirtió en una experiencia inmersiva de realidad virtual de 12 minutos, narrada por “Dorothy”, que se exhibió durante dos meses en la Society for Arts and Technology (SAT) de Montreal —con más de 5 mil espectadores—, en el Festival du Nouveau Cinéma, en el festival de astronomía del Planetario de Montreal y, en enero de 2026, tuvo su estreno internacional en el festival Dome Under de Australia. En Stratos (verano de 2025), el proyecto fue seleccionado por la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y la francesa CNES para desplegar una cámara 360° de 11K en la estratosfera —32 kilómetros de altura, 14 horas de vuelo— con miras a producir la primera película de ciencia ficción filmada a esa altitud y a apoyar la investigación atmosférica del CNRS. Y en Inferno (agosto de 2024), el equipo viajó a las Montañas Rocallosas canadienses para captar los incendios forestales desde 33 kilómetros de altura y probar un prototipo de cámara infrarroja, que falló a los 15 minutos; el módulo tardó tres días en ser recuperado en un bosque de difícil acceso.
Misión Taroni: vestir la estratósfera de seda
La misión Taroni, la más reciente del Proyecto Dorothy, explora los lazos entre la creación humana y el mundo natural: un lienzo de seda viaja hasta la estratósfera para convertirse, según el propio equipo, en “un sensor de luz, gravedad y tiempo”, transformando un símbolo de lujo en una metáfora de responsabilidad. La pieza retoma el legado de Christo y Jeanne-Claude, la pareja de artistas que envolvía monumentos y paisajes enteros con tela para revelarlos de otra manera: aquí, la seda envuelve una silueta humana que simboliza a la humanidad entera, y al superponer esa figura fantasmal sobre el planeta y la negrura del espacio, el proyecto busca evocar tanto la insignificancia cósmica del cuerpo como la responsabilidad colectiva hacia los seres vivos, frente a los 3,500 millones de años de evolución de la Tierra.

La misión también reivindica el vínculo entre arte y ciencia que existió desde el Renacimiento —con Leonardo da Vinci y Galileo Galilei como referentes de artistas-científicos— y que se fragmentó a partir de la revolución científica del siglo XVII; el Proyecto Dorothy busca reunir de nuevo ambos mundos. En esa misma línea, Taroni se inspira en el trabajo de diseñadores como Neri Oxman e Iris van Herpen y su noción de “ecología material”: materiales vivos, programables, cultivados en lugar de extraídos, como respuesta a una industria textil que sigue entre las más contaminantes del planeta. La elección del proveedor no fue casual: la sedera Taroni respalda el Compromiso Detox de Greenpeace desde 2016 y el protocolo 4Sustainability, además de contar con certificaciones GOTS, GRS y FSC. El propio vuelo se diseñó con el mismo criterio ambiental: fue el tercer despegue estratosférico del módulo “Dorothy versión 7”, con recuperación del equipo mediante GPS, un globo de látex natural biodegradable y helio sustituido por hidrógeno, un gas abundante y de huella de carbono casi nula.
Lo que viene para el Proyecto Dorothy
Además de sus misiones ya voladas, el Proyecto Dorothy trabaja en una nueva generación de su módulo capaz de operar en la termósfera, a unos 550 kilómetros de altitud, en forma de CubeSat con cámara 360° propia: su primer módulo pensado para operar en órbita. Con Taroni como su proyecto más reciente y esa mirada puesta en el espacio orbital, el Proyecto Dorothy continúa posicionándose en la intersección entre arte, ciencia y divulgación espacial, apostando a que imágenes tomadas desde la estratósfera —sin necesidad de ser astronauta— puedan acercar al público general a esa “perspectiva de la fragilidad compartida” que Frank White describió hace casi cuarenta años.








