Las personas dedicadas al cuidado no logran movilidad social en México.
Un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) revela que siete de cada diez permanecen en niveles económicos bajos.
En este sentido, el análisis muestra que las tareas de cuidado limitan oportunidades de educación, empleo e ingresos.
Muchas veces, quienes brindan atención a familiares o dependientes suelen dedicar muchas horas a estas actividades.
Esto reduce su participación en el mercado laboral.
Según el estudio, gran parte de quienes realizan estas labores son mujeres.
Desafortunadamente, la carga de trabajo doméstico y de atención familiar afecta su desarrollo profesional.
En muchos casos, estas personas deben elegir entre trabajar o atender a familiares.
Por ello, las personas dedicadas al cuidado no logran movilidad social y mantienen condiciones económicas limitadas.
El informe explica que atender a niños, adultos mayores o enfermos influye en la trayectoria laboral.
Quienes realizan estas tareas enfrentan más obstáculos para estudiar o conseguir empleos mejor pagados.
Además, muchos trabajos de cuidado no tienen remuneración ni seguridad social.
Esta situación aumenta la desigualdad económica.
Especialistas señalan que el problema también afecta el desarrollo del país.
La falta de políticas de apoyo mantiene a muchas familias en condiciones de vulnerabilidad.
Expertos consideran que ampliar los servicios de atención puede mejorar las oportunidades económicas.
El estudio indica que contar con servicios de cuidado aumenta hasta 2.5 veces la posibilidad de mejorar la posición económica.
Un sistema nacional de cuidados permitiría liberar tiempo para estudiar o trabajar.
También ayudaría a reducir la desigualdad entre hombres y mujeres.
El CEEY concluye que fortalecer las políticas públicas es clave para romper el ciclo de pobreza.
De lo contrario, muchas personas dedicadas al cuidado no logran movilidad social, lo que perpetúa la desigualdad en México.
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