CIUDAD DE MÉXICO.- Un reciente estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Australia, aporta nuevas pruebas que respaldan una teoría planteada hace más de medio siglo: las personas con esquizofrenia escuchan “voces” debido a que su cerebro interpreta erróneamente sus propios pensamientos hablados como sonidos externos.
“El concepto existe desde hace unos 50 años, pero probarlo ha sido un desafío, ya que el habla interna es, por naturaleza, una experiencia privada”, explica Thomas Whitford, investigador de psicología en la UNSW y líder del estudio.
El equipo de Whitford utilizó electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad cerebral de los participantes y analizar cómo respondía el cerebro tanto al habla interna como a las alucinaciones auditivas en individuos con esquizofrenia.
“Normalmente, cuando hablamos —incluso en silencio, solo en nuestra mente—, la región del cerebro encargada de procesar los sonidos externos reduce su actividad”, detalla Whitford. “Esto ocurre porque el cerebro anticipa el sonido de nuestra propia voz. Sin embargo, en quienes escuchan voces, esa predicción no funciona correctamente, por lo que el cerebro reacciona como si el sonido proviniera de otra persona”.
El experimento incluyó a 142 participantes divididos en tres grupos: 55 personas con esquizofrenia que habían tenido alucinaciones auditivas recientes, 44 con esquizofrenia pero sin alucinaciones en el último tiempo, y 43 personas sin diagnóstico de esquizofrenia.
Durante la prueba, se les pidió que escucharan sonidos a través de auriculares y que, al mismo tiempo, “dijeran” mentalmente las sílabas bah o bih. Los audios reproducían también esas mismas sílabas, pero los participantes no sabían si el sonido escuchado coincidiría con la palabra que pensaban.
Los resultados mostraron que, cuando el habla interna coincidía con el sonido externo, los cerebros de quienes habían tenido alucinaciones auditivas reaccionaban con una intensidad significativamente mayor.
“En personas sin esquizofrenia, el habla interna provoca la misma disminución de actividad cerebral que ocurre al hablar en voz alta”, señala Whitford. “Pero en aquellos que escuchan voces, esa reducción no se produce. De hecho, su cerebro se activa más, como si realmente estuviera oyendo a alguien más. Esto podría explicar por qué las voces se sienten tan auténticas”.
El hallazgo refuerza la idea de que las alucinaciones auditivas no son simples imaginaciones, sino el resultado de un error en la forma en que el cerebro distingue entre el habla propia y la ajena.