Foto por ABDULHAMID HOSBAS / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP
Noruega eliminó a Brasil en octavos de final y el pentacampeón del mundo se va a casa. El marcador final fue 2-1: Erling Haaland anotó dos veces en los últimos diez minutos, Neymar descontó desde los once pasos en tiempo añadido, pero ya era demasiado tarde. El resultado tiene resonancias históricas: la última vez que estos dos equipos se enfrentaron en un Mundial fue en Francia 1998, y entonces Noruega también ganó 2-1.
Brasil tuvo el partido en el primer tiempo. Al minuto 12, el árbitro cobró penal después de revisión del VAR, Brasil eligió a Guimaraes para ejecutarlo y el portero noruego Jorgen Strand Nyland lo detuvo. Esa atajada se convertiría en el eje narrativo del partido: Brasil no volvería a tener una ocasión tan clara hasta que Endrick, al 59′, salió solo de contragolpe con un pase milimétrico de Vinícius, controló mal y cuando quiso definir frente a Nyland, lo hizo peor todavía. El portero ni tuvo que intervenir.
Nyland tuvo, además, varias atajadas monumentales a lo largo del partido. El pentacampeón generó ocasiones, las desperdició y Noruega esperó.
Al minuto 80, Schjelderup desbordó por izquierda, centró al corazón del área y Haaland, que le ganó fácil a su defensor, cabeceó para hacer el 1-0. Brasil, que en ese momento no tenía centrodelantero de referencia por las variantes del técnico, no supo cómo responder.
Diez minutos después llegó el remate que sentenció la serie: Haaland recibió el balón fuera del área, la defensa brasileña le cedió espacio y cruzó un zurdazo que no dejó opción a Alisson. 2-0. Noruega hace historia en Nueva Jersey.
En el tiempo añadido, un codazo a Casemiro le dio a Brasil el penal que convirtió Neymar —que había entrado al 68′ y ya se había ganado una amarilla por patear a un rival y protagonizado un encontronazo a empujones con Odegaard— para el 2-1 final. El gol no cambió nada.
El único antecedente mundialista entre Brasil y Noruega es el de Francia 1998. Aquel partido también terminó 2-1 para los noruegos, en el tiempo añadido, con el marcador en contra hasta los últimos minutos. Esa noche, Brasil llegaba como favorito absoluto al torneo y también salió del campo confundido.
Veintiocho años después, Haaland reescribió el guión con su firma.
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