Tendencias.- Lo que prometía ser una nueva era para Miss Universo terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más polémicos en la historia reciente del certamen. Este domingo, la Organización Miss Universo (MUO) confirmó que trasladará de manera inmediata su sede administrativa de la Ciudad de México a Nueva York, ciudad donde históricamente operó durante décadas, en medio de procesos legales que enfrentan sus actuales propietarios, el mexicano Raúl Rocha y la empresaria tailandesa Anne Jakrajutatip.
El anuncio no llega en un vacío. Por el contrario, se suma a una cadena de controversias que estallaron tras la coronación de Fátima Bosch como Miss Universo 2025, un triunfo que rápidamente quedó opacado por renuncias, denuncias públicas y fuertes cuestionamientos sobre la transparencia del certamen.
Una coronación que encendió la mecha
Minutos después de la final, comenzaron a surgir inconformidades. Una de las más sonadas fue la de Olivia Yacé, representante de Costa de Marfil, quien decidió renunciar al título regional que le había sido otorgado, marcando el inicio de una ola de críticas internas.
A estas voces se sumaron exjueces y figuras cercanas al concurso, como Omar Harfouch, quienes señalaron presuntas irregularidades en el proceso de selección y denunciaron falta de claridad en los criterios de evaluación.
El conflicto con Nawat Itsaragrisil: insultos, abandono y disculpas tardías
Uno de los momentos más tensos del certamen ocurrió fuera del escenario principal. Nawat Itsaragrisil, empresario tailandés y presidente de Miss Grand International, quien además tuvo participación en actividades vinculadas a Miss Universo 2025, protagonizó un enfrentamiento público con Fátima Bosch durante un evento oficial en Bangkok.
De acuerdo con diversos reportes y videos que circularon en redes sociales, Nawat reclamó airadamente a la entonces candidata por no promover contenido sobre Tailandia y, frente a otras concursantes, la insultó con expresiones despectivas, un episodio que generó indignación inmediata.
Fátima respondió defendiendo su dignidad y abandonó el evento, seguida por varias concursantes en señal de apoyo.
La escena se viralizó y obligó a la organización a reaccionar. Raúl Rocha condenó públicamente la conducta de Nawat, calificándola de inaceptable, y anunció medidas para limitar su participación en los eventos del certamen.
Días después, Nawat ofreció una disculpa pública, considerada por muchos como insuficiente.
El conflicto escaló aún más cuando trascendió que Nawat amenazó con acciones legales por presunta difamación, aunque Fátima Bosch negó haber sido notificada formalmente y pidió cerrar el capítulo.
El daño ya estaba hecho: el episodio evidenció tensiones internas, abuso de poder y una fractura pública dentro de la industria de los certámenes de belleza.
Las explicaciones que no convencieron
En medio del escándalo, el presidente del certamen, Raúl Rocha, intentó justificar algunas de las decisiones tomadas durante la competencia, argumentando incluso problemas de visado de ciertas candidatas como razón para no favorecerlas. Lejos de calmar las aguas, estas declaraciones avivaron las sospechas de favoritismos y decisiones discrecionales.
Paralelamente, comenzaron a circular rumores sobre supuestos vínculos entre el padre de Fátima Bosch y directivos del concurso, versiones que la propia reina universal negó de manera pública y contundente, defendiendo la legitimidad de su triunfo.
Demandas, renuncias y una crisis de credibilidad
Durante varios días, Miss Universo fue noticia no por su glamour, sino por renuncias internas, demandas y demandas cruzadas, manteniendo el escándalo activo durante varios días.
El episodio más reciente ocurrió cuando Fátima Bosch abandonó una entrevista en televisión, visiblemente molesta ante las preguntas relacionadas con las acusaciones y el contexto del certamen. El momento se viralizó rápidamente y se convirtió en un nuevo símbolo del clima de tensión que rodea a la organización.
La corona que debía simbolizar celebración, diversidad y empoderamiento terminó representando una profunda fractura en la credibilidad del certamen.
El golpe final: abandonar México
Ahora, con el anuncio oficial del traslado de su sede a Nueva York, MUO asegura que busca “retirar sus operaciones administrativas” de México y regresar a un lugar donde, según el comunicado, “históricamente han estado establecidas”.
Aunque la organización no lo dice explícitamente, la decisión ocurre en un contexto marcado por tensiones legales y una reputación seriamente cuestionada.
Miss Universo enfrenta hoy uno de sus momentos más delicados: una reina que se defiende, una organización señalada y un certamen que, tras décadas de brillo, lucha por recuperar la confianza del público.
La pregunta queda en el aire: ¿será este cambio de sede el inicio de una reconstrucción… o solo el reflejo de una crisis más profunda?
Espectáculos Dime Noticias Jalisco, Stephanie Valerio, Reportera