ESTADOS UNIDOS.- La melatonina se ha consolidado como uno de los auxiliares para conciliar el sueño más populares en Estados Unidos. Sin embargo, mientras millones de personas la consumen confiando en su perfil “natural”, la comunidad científica continúa investigando cuáles son sus verdaderos efectos sobre el sistema cardiovascular, un terreno donde las certezas aún son escasas.
Esta sustancia, que el organismo produce de manera natural en el cerebro para regular los ciclos de sueño y vigilia, también se vende como suplemento de fácil acceso. Su uso se ha normalizado gracias a la percepción de que se trata de una opción segura y sin mayores consecuencias. No obstante, especialistas advierten que su influencia va más allá del descanso nocturno y que sus posibles efectos en el corazón son más complejos de lo que suele creerse.
“La melatonina goza de buena reputación por su disponibilidad y aparente seguridad, pero todavía enfrentamos muchas incógnitas sobre cómo actúa realmente en el organismo, especialmente a nivel cardiovascular”, señala Doris Chan, cardióloga del hospital NYU Langone.
Resultados dispares en la investigación científica
En los últimos años, diversos estudios han arrojado conclusiones poco consistentes sobre la relación entre la melatonina y la salud del corazón. Algunas investigaciones apuntan a beneficios modestos, como una ligera disminución de la presión arterial durante la noche o mejoras puntuales en la función cardíaca. En contraste, otros trabajos han detectado posibles efectos adversos, entre ellos aumentos de la presión arterial en personas sanas, episodios de ritmo cardíaco anormalmente lento e incluso un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca. También existen estudios que no hallan cambios significativos.
Ante este panorama fragmentado, los científicos buscan comprender mejor cómo interactúa la melatonina con el sistema cardiovascular y bajo qué condiciones su consumo podría resultar más seguro.
Cómo actúa la melatonina en el corazón
Cuando el cuerpo la produce de forma natural, la melatonina es liberada por la glándula pineal y cumple un papel clave en el control del reloj biológico. Sin embargo, al ingerirse como suplemento, su acción puede extenderse a otros sistemas.
Esto ocurre porque la melatonina se une a dos receptores principales, conocidos como MT1 y MT2. Aunque estos se concentran en el cerebro, también están presentes en los vasos sanguíneos y en el músculo cardíaco. Al activarse, pueden modificar la frecuencia cardíaca, el tono de los vasos y la respuesta del sistema nervioso autónomo.
“A nivel celular, la melatonina funciona como una señal química con efectos tanto directos como indirectos sobre el sistema cardiovascular”, explica Shaline Rao, cardióloga del mismo centro médico.
No obstante, la respuesta del organismo no es uniforme. Factores como la dosis, el horario de consumo, el tipo de presentación, la combinación con otros medicamentos y el estado de salud de cada persona influyen notablemente en sus efectos.
Presión arterial: un efecto aún debatido
La presión arterial ha sido uno de los aspectos más analizados en los estudios sobre melatonina, aunque los resultados siguen siendo contradictorios. Algunas investigaciones pequeñas y un metaanálisis sugieren que las formulaciones de liberación prolongada podrían ayudar a reducir ligeramente la presión arterial nocturna en personas con hipertensión, posiblemente gracias a una mejora del sueño y a efectos directos sobre los vasos sanguíneos.
Sin embargo, la melatonina también puede activar receptores con efectos opuestos. “Uno de estos receptores tiende a bajar la presión, mientras que otro podría elevarla”, explica Rao. En personas sanas, estos cambios suelen ser leves, pero en quienes padecen enfermedades cardiovasculares o toman varios fármacos, el impacto podría ser mayor.
¿Puede proteger al corazón?
Algunos estudios sugieren que la melatonina podría tener propiedades cardioprotectoras en contextos específicos, debido a su acción antioxidante y antiinflamatoria. Experimentos preclínicos han mostrado que podría reducir el daño cardíaco tras un infarto o un accidente cerebrovascular, así como disminuir el estrés oxidativo durante cirugías cardíacas. Incluso se ha planteado su posible utilidad para aliviar síntomas en pacientes con insuficiencia cardíaca.
Aun así, la relevancia clínica de estos hallazgos sigue siendo incierta. Una revisión sistemática publicada en 2022 concluyó que no existía evidencia consistente de beneficios claros sobre la presión arterial, la enfermedad coronaria o la función del corazón, según explica Clyde Yancy, ex presidente de la Asociación Americana del Corazón.
Señales de alerta y posibles riesgos
Paralelamente, han surgido estudios que generan preocupación. Un análisis observacional presentado en 2025 reveló que adultos con insomnio que consumieron melatonina durante al menos un año presentaron una mayor incidencia de insuficiencia cardíaca en un seguimiento de cinco años. El riesgo fue notablemente superior en comparación con quienes no la usaron.
Los expertos aclaran que este tipo de estudios no demuestra una relación causal directa, ya que podrían influir factores como trastornos crónicos del sueño u otras enfermedades. Aun así, la magnitud de la asociación ha encendido las alertas, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares.
También se ha observado que la melatonina puede interferir con algunos medicamentos para el corazón, como los bloqueadores de los canales de calcio, reduciendo su eficacia.
Por estas razones, algunos médicos prefieren no recomendar este suplemento. Otros, en cambio, consideran que no hay pruebas concluyentes de daño cuando se utiliza en dosis bajas y por periodos cortos.
Recomendaciones mientras avanza la ciencia
El consenso actual es que la evidencia no es ni completamente tranquilizadora ni definitivamente alarmante. Los especialistas coinciden en que se necesitan estudios clínicos más amplios y prolongados, con dosis estandarizadas y un mejor control de las variables de salud.
Mientras tanto, la melatonina se considera relativamente segura para usos breves y en casos concretos, como trabajadores por turnos, personas con jet lag frecuente o con trastornos del ritmo circadiano, siempre bajo supervisión médica.
Los expertos aconsejan precaución en personas con enfermedades cardíacas, iniciar con la dosis más baja posible, evitar tratamientos prolongados y optar por productos certificados por organismos independientes. También recomiendan vigilar la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
Finalmente, recuerdan que ninguna pastilla sustituye a los pilares fundamentales de la salud cardiovascular: actividad física regular, alimentación equilibrada y un sueño de calidad.
“Puede ser útil para dormir en ciertos casos, pero no debemos perder de vista la prevención y el tratamiento integral de las enfermedades del corazón”, concluye Yancy.