ESTADOS UNIDOS.- El consumo constante de alcohol no es un tema menor. Aunque muchas personas lo ven como algo cotidiano, especialistas de la salud advierten que beber de forma repetida puede causar daños serios y permanentes en el organismo, especialmente en el cerebro.
A diferencia de tomar una bebida ocasional, el problema surge cuando el consumo se vuelve habitual. Con el paso del tiempo, esta práctica impacta funciones clave del cuerpo y deteriora la salud mental.
El médico Jorge Ángel señala que el alcohol afecta directamente las neuronas. De hecho, explica que estas células no se regeneran una vez que mueren.
“El alcohol reduce la capacidad para formar nuevos recuerdos, afecta el aprendizaje y altera la coordinación. Además, puede provocar cambios en la conducta como agresividad”, detalla.
Asimismo, recalca que esta sustancia actúa como un depresor del sistema nervioso central. Por lo tanto, su consumo frecuente disminuye funciones esenciales del cerebro.
Además, advierte que los efectos se intensifican en menores de edad, ya que su cerebro aún se encuentra en desarrollo.
Por su parte, el médico Nicolás Badillo amplía el panorama. Según explica, el alcohol no solo afecta el cerebro, sino también el intestino y el equilibrio hormonal.
Incluso, menciona que su consumo está relacionado con ciertos tipos de cáncer. Por ello, lanza una reflexión contundente: si esta sustancia se descubriera hoy, probablemente no tendría la aceptación social actual.
Otro punto clave es su impacto en la conducta. El alcohol altera la corteza prefrontal, área responsable del control de impulsos. En consecuencia, las personas pueden decir o hacer cosas que normalmente evitarían.
Además, incrementa los niveles de ansiedad y estrés, lo que agrava problemas emocionales.
En la misma línea, José Manuel Felices explica que el alcohol bloquea los mecanismos cerebrales encargados de almacenar recuerdos.
Esto provoca las conocidas “lagunas mentales” después de beber. Sin embargo, el problema va más allá.
Cada consumo daña neuronas y reduce la materia gris, la cual puede ser reemplazada por líquido con el tiempo. Como resultado, la persona pierde capacidades cognitivas importantes.
“Puedes olvidar recuerdos, perder tu identidad y dejar de registrar nuevos momentos”, advierte.
Los especialistas coinciden en un punto clave: evitar el consumo de alcohol siempre será la mejor opción.
Aunque una bebida ocasional no representa un riesgo grave, convertirlo en un hábito sí puede tener consecuencias importantes en la salud física y mental.
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