Foto: Laorusse Cocina
YUCATÁN.- Los guajes artesanales son una de las expresiones más representativas del trabajo manual en Yucatán. Estas piezas, elaboradas a partir de la calabaza vinatera (Lagenaria siceraria), funcionan como recipientes para bebidas y alimentos, aunque también se transforman en alhajeros, lámparas, maceteros y objetos decorativos.
En los municipios de Muna y Ticul, ubicados al sur del estado, los artesanos mantienen viva esta tradición. Cada pieza se talla y pinta completamente a mano, por lo que ninguna es igual a otra. Gracias a su diseño y calidad, los guajes se han convertido en un recuerdo ideal para quienes visitan la región.
La fabricación de un guaje lacado requiere tiempo, paciencia y habilidad. De acuerdo con 3 Museos, el proceso comienza con la siembra de la calabaza vinatera en mayo y concluye con la cosecha en noviembre.
Posteriormente, el fruto debe secarse entre seis meses y un año, según su tamaño. Después, los artesanos retiran la pulpa seca, lijan la superficie hasta dejarla completamente lisa y continúan con el corte, pulido y decoración a mano. Como resultado, obtienen piezas resistentes y de gran valor artesanal.
A 67 kilómetros de Mérida, Muna es la puerta de entrada a la Ruta Puuc. En este Pueblo Yucateco abundan los talleres dedicados a trabajar el guaje, conocido también como calabazo o lec.
Los artesanos plasman figuras inspiradas en pirámides, códices y símbolos prehispánicos. Además, elaboran tortilleros, vasijas, salseros, lámparas caladas, maceteros y alhajeros de distintos tamaños.
Uno de los talleres más reconocidos es Los Ceibos, donde Patricia Marín y su familia también elaboran piezas de madera tallada.
Durante la visita, también es posible recorrer el Mirador de Muna, el Parque Ecoturístico Chac Ná, la Hacienda Mucuyché, la Zona Arqueológica de Uxmal, Choco-Story Uxmal y disfrutar de platillos como la cochinita pibil, los panuchos, la sopa de lima y la tradicional chicharra.
A solo 20 o 30 minutos de Muna se encuentra Ticul, conocida como “La Perla del Sur”. En este municipio, los artesanos elaboran guajes y jícaras destinados principalmente al uso culinario, como recipientes para tortillas y bebidas.
Además, combinan esta técnica con la alfarería de barro rojo para crear tapas, bases y mangos que hacen aún más especiales estas piezas. Ticul también destaca por su tradicional fabricación de calzado artesanal.
Entre sus principales atractivos sobresalen el Barrio de San Enrique, la Parroquia de San Antonio de Padua, la Plaza de los Dioses Mayas, la Ruta Puuc y las Grutas de Loltún. Para completar la experiencia, nada mejor que probar el tradicional poc chuc.
Si buscas artesanías auténticas de Yucatán, Muna y Ticul son dos paradas imperdibles. En ambos destinos encontrarás guajes tallados y pintados a mano que reflejan el talento y la historia de los artesanos yucatecos.
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