BRASIL.-Los países participantes en la COP30, celebrada en Belém, Brasil, alcanzaron un acuerdo de última hora que incluye avances en financiamiento para adaptación y compromisos vagos sobre acelerar acciones climáticas, pero el texto final no incorpora una hoja de ruta concreta para dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón. La omisión generó críticas de delegaciones y organizaciones que demandaban un compromiso más ambicioso y alineado con la ciencia climática.

La presidencia brasileña presentó un borrador que finalmente fue aprobado por consenso, aunque eliminó referencias previas a una transición clara desde los combustibles fósiles. Esa decisión fue defendida por algunos países como necesaria para cerrar la negociación, mientras que más de 80 naciones y numerosos grupos ambientalistas expresaron su decepción porque consideran que sin una ruta de salida de hidrocarburos es difícil cumplir las metas del Acuerdo de París.
Además del debate sobre los hidrocarburos, el acuerdo incluye compromisos para aumentar el financiamiento climático, con menciones a triplicar o escalar recursos para adaptación —aunque con plazos y montos que varios países consideran insuficientes o retrasados— y la creación de indicadores para medir avances. Varios países en desarrollo insistieron en que se requieren cifras claras y recursos concretos para enfrentar eventos extremos ya en curso.

La falta de una hoja de ruta sobre combustibles fósiles deja en evidencia profundas divisiones entre bloques: naciones productoras y exportadoras de petróleo y gas presionaron para evitar compromisos que afectarían sus economías, mientras que países vulnerables al clima y aliados ambientales exigían medidas ambiciosas y calendarios claros. La negociación se extendió y terminó con un texto mínimo que varios observadores calificaron como decepcionante.

Reacciones oficiales fueron mixtas. La presidencia de la COP defendió el acuerdo como un avance posible en un contexto geopolítico complejo y prometió continuar el trabajo para cerrar los vacíos antes de la próxima cumbre; por su parte, gobiernos y ONG que buscaban un calendario para la reducción de combustibles fósiles anunciaron que seguirán la lucha en foros futuros y señalaron que esta COP no estuvo a la altura de la urgencia científica.

Qué significa para la ciudadanía y los países vulnerables
Sin un calendario global para el abandono de los combustibles fósiles, las medidas nacionales y regionales cobrarán más importancia y la presión sobre los sistemas financieros y privados para acelerar la transición será mayor. Los países más expuestos a sequías, huracanes e inundaciones seguirán pidiendo recursos—especialmente para adaptación—mientras la ventana para limitar el calentamiento a 1.5 °C se reduce.