La inflación general en México dio un giro al alza en noviembre de 2025, alcanzando una tasa anual de 3.80 %, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Este incremento coloca nuevamente a los precios en una senda ascendente, justo cuando muchas familias enfrentan el fin de subsidios y ajustes en servicios básicos.
El repunte se vuelve particularmente preocupante en un contexto donde el costo de la electricidad aumentó tras el fin del programa de tarifas de verano, y el transporte público registró incrementos significativos en varias zonas urbanas.

A su vez, productos agropecuarios y servicios esenciales han experimentado alzas, presionando el presupuesto de los hogares.
Además, la inflación subyacente —que excluye bienes con precios volátiles como alimentos y energía, y sirve como indicador clave para política monetaria— se disparó a 4.43 % anual, lo que sugiere que la presión inflacionaria va más allá de factores temporales.

Este escenario representa un reto para el poder adquisitivo de muchas familias mexicanas, ya que eleva los costos de bienes y servicios básicos, y pone bajo presión el ingreso doméstico, sobre todo en sectores vulnerables. Con este nuevo dato, el cierre del año se perfila con incertidumbre en materia económica.