Tras los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el oeste de Caracas en la noche del miércoles 24 de junio, el golpe más duro lo recibió La Guaira. El estado costero, a 30 kilómetros de la capital, fue declarado “zona de desastre” por la presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien reportó al menos 164 muertos y más de 970 heridos. Algunos medios elevan el balance a más de 188 fallecidos y 1.500 heridos, a medida que avanza el rescate. El mundo respondió con ofrecimientos de ayuda provenientes de más de una decena de países.
La Guaira: el estado más golpeado y sin aeropuerto
Los sismos ocurrieron en un día festivo —la Batalla de Carabobo, que conmemora la independencia venezolana respecto a España— cuando miles de caraqueños suelen desplazarse a las playas del litoral. La Guaira, conocida hasta 2019 como el estado Vargas, concentra las principales playas del área metropolitana de Caracas y alberga el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que Rodríguez ordenó cerrar temporalmente debido a “graves daños” en su infraestructura.
En la zona de Catia La Mar, un barrio con cerca de 200 torres residenciales, decenas de edificios quedaron reducidos a escombros. Las autoridades habilitaron el estadio de béisbol Jorge Luis García Carneiro como refugio temporal para los desplazados.
“Fue terrible. Todo, todo se derrumbó”, dijo Yilsmaris Blanco, de 39 años, a AFP. “Damos gracias a Dios porque estamos vivos, pero hay gente que ahora mismo está sufriendo con sus familiares enterrados, con sus familiares aplastados y no pueden sacarlos.”
Larry Rojas, de 49 años, observaba desde la calle el edificio derrumbado donde había quedado atrapada su familia. “No tenemos nada, ahora mismo no tenemos nada, ni siquiera la fuerza o el valor para entrar ahí.”
José Pacheco, jefe de operaciones del Grupo de Rescate Unido de Venezuela, dijo a AFP que las estructuras de la zona están “totalmente colapsadas” y que nunca había visto algo así en sus años de experiencia. “Lo que necesitamos es ayuda, sobre todo ayuda técnica”, precisó.
La Guaira y el peso de la memoria: de la tragedia de Vargas al terremoto de 2026
Para Venezuela, La Guaira no es solo una zona turística: también es el lugar del mayor desastre natural que el país recuerda en los últimos 200 años. El 15 de diciembre de 1999 —el mismo día en que el entonces presidente Hugo Chávez convocaba a un referéndum constitucional—, lluvias excepcionales provocaron inundaciones y aludes devastadores en el litoral central. Las estimaciones de muertos de la llamada “tragedia de Vargas” oscilan entre 10.000 y 30.000 personas; nunca hubo una cifra oficial. Poblaciones enteras quedaron sepultadas. La zona tardó años en recuperarse y, en muchos sentidos, nunca lo hizo del todo: durante años, edificios a medio caer y muros marcados por el nivel del lodo fueron parte habitual del paisaje costero.
Chávez había dicho aquella noche, parafraseando a Simón Bolívar: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca.” 27 años después, hoteles, edificios y casas vuelven a ser escombros en el mismo litoral.
La ONU se moviliza y pide restablecer el acceso a redes sociales
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) anunció el despliegue de Equipos Urbanos de Búsqueda y Rescate de la comunidad internacional a través del Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAG). Tom Fletcher, responsable de ayuda humanitaria de emergencia de la ONU, dijo estar en contacto constante con el coordinador humanitario en Caracas, Gianluca Rampolla: “Estamos evaluando con urgencia qué se necesita. Nuestro equipo en Venezuela está trabajando con las autoridades para identificar las prioridades.”
Además de la OCHA, se movilizaron el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Oficina de Derechos Humanos, UNOPS y ACNUR, cuyos titulares expresaron solidaridad y disponibilidad para apoyar los esfuerzos de rescate.
La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela emitió un comunicado con una exigencia específica al gobierno: instó a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) a restablecer “plenamente” el acceso a redes sociales y todos los medios de comunicación. “Durante las próximas horas y días, el acceso oportuno a información fiable y a los canales de comunicación será fundamental”, advirtió la Misión, que señaló que la tragedia “agrava aún más las necesidades de la población” en un contexto ya deteriorado.
Ayuda internacional: de Trump a Lula, el mundo responde
La respuesta internacional fue inmediata. El presidente Donald Trump escribió en redes sociales la noche del miércoles: “He dado instrucciones a todas las agencias de nuestro gobierno para que se preparen para actuar con rapidez. Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos.” El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el envío inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y ayuda humanitaria, coordinados con el gobierno interino de Caracas.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que Venezuela solicitó a México personal especializado en rescate y en asistencia médica. El Salvador preparó 300 rescatistas y paramédicos listos para partir. República Dominicana anunció el despliegue de equipos militares especializados. Ecuador, pese a las tensas relaciones con Venezuela, se comprometió a brindar ayuda humanitaria inmediata; su presidente, Daniel Noboa, escribió: “La humanidad siempre debe regir la actuación de un mandatario.” Argentina, Chile y Panamá también ofrecieron apoyo, al igual que España y Brasil, cuyo presidente, Lula da Silva, instruyó a su cancillería a evaluar las formas de colaboración. La Unión Europea convocó una reunión de coordinación interna para preparar el despliegue de la ayuda.
El chef José Andrés, fundador de World Central Kitchen, anunció un aporte de un millón de dólares para las labores de socorro.
La presidenta Rodríguez agradeció públicamente las muestras de solidaridad: “Venezuela nunca olvidará la mano tendida a nuestro pueblo en estas horas tan duras.”






