MÉXICO.- México y Estados Unidos comenzarán este lunes 16 de marzo las primeras conversaciones oficiales para preparar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El encuentro abre una nueva etapa en el proceso que determinará posibles cambios al principal acuerdo comercial de América del Norte.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo previamente reuniones con representantes de los otros dos países. Sin embargo, esta reunión inaugura el diálogo formal entre los equipos negociadores de México y Estados Unidos.
En esta primera fase, ambas partes compartirán prioridades, intereses y propuestas. Así, buscarán identificar áreas de coincidencia y temas que podrían generar desacuerdos antes de iniciar negociaciones más profundas.
Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral México–Estados Unidos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), afirmó que la región necesita una estrategia conjunta basada en información técnica, coordinación empresarial y análisis económico.
Según explicó, estos elementos permitirán defender la relevancia del tratado ante los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá.
Preparativos para la revisión del tratado
El proceso de revisión del T-MEC sigue las reglas establecidas en el artículo 34.7 del acuerdo. Este mecanismo incluye consultas públicas, evaluaciones oficiales y negociaciones entre los tres socios antes de la revisión programada para el 1 de julio de 2026.
Canadá inició los trabajos preparatorios en agosto de 2024 cuando abrió una consulta pública para evaluar el desempeño del tratado. Empresas, organizaciones y especialistas enviaron comentarios hasta el 31 de octubre de ese año.
El gobierno canadiense recopiló 5 mil 143 propuestas. Entre ellas se incluyeron opiniones de 184 empresas, 238 asociaciones industriales y miles de ciudadanos.
Además, participaron provincias, organizaciones civiles y grupos indígenas. Posteriormente, en enero de 2025, el gobierno publicó el análisis de estas aportaciones para definir su estrategia de negociación.
Estados Unidos también desarrolló su propio proceso de consulta. La Oficina del Representante Comercial cerró el periodo para enviar comentarios el 31 de octubre de 2025, después de recibir alrededor de mil 500 participaciones.
Posteriormente, autoridades estadounidenses organizaron audiencias públicas en Washington. Empresas, asociaciones y expertos presentaron propuestas de cambio y expresaron preocupaciones sobre el funcionamiento del tratado.
Entre el 3 y el 5 de diciembre de 2025, las autoridades escucharon a 147 testigos de sectores como la industria automotriz, la manufactura, la agricultura y el acero.
Más tarde, el 2 de enero de 2026, la Oficina del Representante Comercial entregó al Congreso su evaluación oficial del acuerdo y una postura preliminar sobre su posible extensión.
México concluye consultas internas
México finalizó su proceso de consultas en noviembre de 2025 bajo la coordinación de la Secretaría de Economía.
El gobierno recopiló 2 mil 968 cuestionarios provenientes de mesas sectoriales y encuentros organizados en distintos estados del país.
Con estos resultados, el gobierno federal definió su posición nacional en marzo de 2026. Entre sus prioridades destacan reducir la dependencia de insumos importados de otras regiones, revisar las reglas de origen y fortalecer la seguridad económica regional.
Escenarios para el futuro del T-MEC
Tras estos primeros encuentros, Marcelo Ebrard viajará a Washington para continuar el diálogo con autoridades estadounidenses.
Posteriormente, México y Canadá podrían iniciar conversaciones bilaterales en mayo para discutir los temas detectados durante las consultas.
La revisión formal se realizará en julio de 2026, seis años después de la entrada en vigor del acuerdo.
Si los tres países alcanzan consenso, el tratado se extendería por 16 años adicionales, lo que mantendría su vigencia hasta aproximadamente 2042.
Sin embargo, también existe la posibilidad de modificar capítulos específicos del acuerdo mediante una renegociación.
En caso de desacuerdo, los países realizarían revisiones anuales hasta alcanzar una decisión definitiva. Además, cualquiera de los socios podría retirarse del tratado con un aviso previo de seis meses.
Si las diferencias persisten durante varios años, el acuerdo podría finalizar en 2036.
A pesar de la incertidumbre, especialistas y empresarios confían en que el tratado continuará, debido a su importancia para el comercio y la integración económica de América del Norte.

