Internacional.- El cuerpo del ayatolá Alí Jamenei permanece en una amplia sala de oración en Teherán, donde clérigos, funcionarios, dignatarios extranjeros y miles de ciudadanos acuden para rendirle homenaje tras 37 años al frente de la República Islámica.
Durante la ceremonia, los asistentes acompañaron el féretro con rezos, consignas religiosas y muestras de duelo. Horas antes, las autoridades descubrieron el ataúd ante una multitud que lanzó flores y expresó su pesar con cánticos y rituales tradicionales.
El Gobierno iraní programó una semana de procesiones fúnebres que recorrerán importantes ciudades religiosas. Después de su paso por Qom, Nayaf y Kerbala, las autoridades prevén sepultar los restos en Mashhad, sede del santuario más importante del país.
El funeral ocurre en un momento de alta tensión política
El funeral de Alí Jamenei se desarrolla en uno de los periodos más delicados para la República Islámica. Aunque el Gobierno asegura haber superado una guerra que calificó como existencial, diversos analistas sostienen que el respaldo popular al sistema clerical atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas.
La situación política también genera incertidumbre debido a la ausencia pública de Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder y considerado su sucesor. De acuerdo con la información disponible, permanece fuera de los actos oficiales después de resultar herido durante el ataque en el que murió su padre.
A esta incertidumbre se suma una economía debilitada por años de sanciones internacionales, así como el descontento social derivado de las protestas registradas en los últimos años y de la respuesta de las fuerzas de seguridad.
Irán despliega un amplio operativo de seguridad
Las autoridades reforzaron la vigilancia en Teherán para garantizar el desarrollo de las ceremonias. Vehículos militares y patrullas policiales ocuparon las principales avenidas, mientras integrantes de la fuerza paramilitar Basij recorrieron distintos puntos de la capital.
El Gobierno también advirtió a Estados Unidos e Israel que eviten cualquier acción militar durante los funerales.
Dentro del recinto donde se realiza el homenaje, el féretro de Jamenei ocupa un estrado central decorado con banderas nacionales y símbolos religiosos. Sobre el ataúd descansa un turbante negro, distintivo de los clérigos que afirman descender del profeta Mahoma, acompañado por un pañuelo tradicional que simboliza la identidad revolucionaria iraní y la solidaridad con la causa palestina.
Delegaciones internacionales asisten a las ceremonias
El funeral reúne a representantes de varios países aliados de Irán. Delegaciones provenientes de Líbano, Irak y Yemen acudieron para expresar sus condolencias, mientras representantes de Rusia y China también tenían prevista su participación.
Entre los asistentes destacan el presidente de Irak, Abdul Latif Rashid; el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián; y el ministro del Interior de Pakistán, Syed Mohsin Naqvi. Asimismo, familiares del exlíder de Hezbolá, Hasán Nasralá, y del comandante Imad Mughniyeh participaron en la ceremonia.
El funeral de Alí Jamenei no solo representa el adiós a una de las figuras más influyentes de la política iraní contemporánea, sino también el inicio de una nueva etapa para la República Islámica, que deberá enfrentar importantes desafíos internos y redefinir su posición en un escenario regional marcado por la tensión y la incertidumbre.
Fuente: Reuters








