CDMX.- El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, volvió a generar polémica tras acusar a Grecia Quiroz —actual alcaldesa de Uruapan, Michoacán— de actuar “movida por ambición” y de representar “posiciones fascistas y de ultraderecha”.
¿Qué dijo exactamente?
- Desde la tribuna del Senado, Noroña afirmó que a Grecia Quiroz “se le despertó la ambición” y acusó que ya planea contender por la gubernatura de Michoacán.
- Aseguró también que su aseveración sobre posibles responsables del asesinato de su esposo —el exalcalde Carlos Manzo— sería una estrategia política, tachando de “irresponsables” esas declaraciones.
- Llegó incluso a decir que la oposición apoya a Quiroz porque, según él, “requieren figuras fascistas” para intentar recuperar espacios de poder.

Reacciones de legisladores y de instituciones
Las declaraciones causaron rechazo inmediato:
- La titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlalli Hernández, pidió a Noroña evitar expresiones misóginas y mostró preocupación por el tono de sus comentarios.
- Legisladoras de diversos partidos acusaron al senador de usar un discurso ofensivo hacia una mujer que atraviesa un duelo, minimizando su dolor y su derecho a participar en política.
Algunos integrantes de la oposición señalaron que llamar “ambiciosa” o “fascista” a Quiroz, en un contexto donde ella busca justicia por el asesinato de su esposo, representa una “violencia política en razón de género” y debería considerarse una causa de nulidad ante el Senado.
Contexto: quién es Grecia Quiroz y por qué surgió la polémica
Tras el asesinato de Carlos Manzo, ocurrido en noviembre de 2025, su viuda, Grecia Quiroz —quien actualmente funge como alcaldesa de Uruapan— exigió investigar a miembros de su partido (el morenista) por posibles responsabilidades en el homicidio.
Ese reclamo fue lo que detonó la agresiva reacción de Noroña: lo que él interpreta como “acusaciones políticas” lo calificó como oportunismo de parte de Quiroz.

¿Qué significa para la discusión pública?
- La acusación de “ambiciosa” y “fascista” de un legislador a una mujer que exige justicia pone sobre la mesa nuevamente la tensión entre libre expresión, crítica política y violencia simbólica/política hacia las mujeres.
- Revela una posible doble vara: las críticas cambian de tono si quien habla es hombre y quién es mujer, y si esta mujer sufre una pérdida traumática.
- Puede tener consecuencias en cómo se regulan y sancionan las expresiones ofensivas o descalificativas en espacios públicos y legislativos.