CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco de Miss Universo 2025, la mexicana Fátima Bosch volvió a destacar, esta vez no por enfrentar con firmeza conductas machistas dentro del certamen como lo hizo en días recientes sino por encarnar el espíritu de una diosa mexica durante uno de los eventos más significativos rumbo a la gran final, que tendrá lugar este viernes 21 de noviembre en Tailandia, a las 08:00 horas locales.
La representante de México, de 25 años, realizó una presentación memorable en la Gala de Trajes Nacionales, la penúltima actividad de la competencia. En esta pasarela, las candidatas exhiben vestimentas tradicionales de su país para honrar sus raíces y mostrar al mundo la riqueza cultural que las acompaña. Fátima impresionó al público y al jurado al portar un diseño monumental que fusionó la vitalidad y el colorido de la historia mexicana con la estética más sobria del presente.
En su cuenta de Instagram, la joven publicó imágenes de su aparición en el Impact Arena de Bangkok y compartió un emotivo mensaje:
“Hoy tuve el honor de mostrarle al mundo un pedazo del alma de México. Este traje, inspirado en Xochiquétzal —la diosa del amor, las flores y la creación— narra nuestra luz, nuestra fortaleza y nuestras raíces eternas. Gracias @fer.nando_ortiz por tu creatividad y tu impecable trabajo. Es un privilegio portarlo”.
Al pisar el escenario, Bosch generó una reacción inmediata de asombro gracias a la majestuosidad de su atuendo, elaborado con plumas, pedrería multicolor y una estructura escénica que elevó la pieza a otro nivel. El conjunto incluía una blusa con pechera amplia, una falda con abertura pronunciada, un imponente penacho y una base en la espalda que sostenía colibríes móviles y pétalos de rosa que simulaban una flor en pleno florecimiento.
El diseño, creado minuciosamente por Fernando Ortiz, rindió homenaje a Xochiquétzal, divinidad mexica vinculada con el amor, la juventud, la fertilidad y la creatividad, conocida también como “Flor Preciosa”. Su espíritu conciliador conecta con la personalidad de Fátima, cuyo paso por el certamen ha estado marcado por su postura firme en favor del respeto y la equidad.
Uno de los elementos más simbólicos del traje fueron los colibríes, considerados por las antiguas culturas mesoamericanas como la reencarnación de guerreros caídos que regresaban para transmitir su sabiduría a los vivos. Para Fátima, estas aves representan el acompañamiento de las reinas que la precedieron en la competencia, guiándola con solidaridad y fuerza en este camino.
El recorrido de Fátima Bosch en Miss Universo 2025 se ha convertido en motivo de orgullo para muchas mujeres, pues ha logrado conjugar delicadeza y determinación mientras reivindica el valor de la feminidad, ya sea al fijar límites ante discursos agresivos o al rendir tributo a figuras femeninas icónicas a través de su participación en el certamen.