Estados Unidos suspende visas a 75 naciones como parte de su nueva política migratoria, una medida que busca reforzar los controles de ingreso, aumentar la seguridad fronteriza y limitar el flujo de solicitantes provenientes de países considerados de alto riesgo.

La decisión fue anunciada por autoridades estadounidenses como parte de una estrategia más amplia para endurecer los procesos de revisión y aprobación de documentos migratorios, en línea con el nuevo enfoque de seguridad nacional.
Nueva política migratoria
El Departamento de Estado informó que la suspensión de visas afecta a ciudadanos de 75 países, cuyos trámites quedarán temporalmente detenidos mientras se revisan los mecanismos de verificación de identidad y antecedentes.

La medida incluye solicitudes de turismo, negocios y algunas categorías de residencia.
Con esta determinación, Estados Unidos suspende visas a 75 naciones con el objetivo de garantizar que los solicitantes cumplan con estándares más estrictos de control migratorio.
Funcionarios señalaron que la decisión responde a la necesidad de prevenir riesgos asociados a migración irregular y redes de tráfico de personas.

Impacto en viajeros y migrantes
La suspensión podría afectar a miles de solicitantes que tenían citas programadas en embajadas y consulados estadounidenses.
Autoridades recomendaron a los interesados mantenerse atentos a comunicados oficiales para conocer nuevas fechas o cambios en los procedimientos.

Especialistas en migración consideran que la medida generará presión diplomática en países afectados y podría tener repercusiones económicas en sectores como turismo, comercio y movilidad laboral.
Seguridad y control fronterizo
El gobierno estadounidense afirmó que la revisión de los procesos permitirá fortalecer la cooperación internacional en materia de seguridad.
Además, insistió en que la suspensión de visas es temporal y que los servicios se reanudarán una vez que se implementen nuevos filtros de evaluación.
Analistas destacan que Estados Unidos suspende visas a 75 naciones como parte de una política más estricta que marcará la agenda migratoria durante 2026, con efectos directos en la movilidad global.






