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El sismógrafo del Azteca lo confirmó: México venció 2-0 a Ecuador, clasificó a octavos y el Ángel de la Independencia estalló de alegría

El sismógrafo del Azteca lo confirmó: México venció 2-0 a Ecuador, clasificó a octavos y el Ángel de la Independencia estalló de alegría El sismógrafo del Azteca lo confirmó: México venció 2-0 a Ecuador, clasificó a octavos y el Ángel de la Independencia estalló de alegría
Foto por ALFREDO ESTRELLA / AFP

El partido México-Ecuador de los octavos de final del Mundial 2026 quedará grabado en la memoria colectiva del país. Con dos goles en el primer tiempo —Julián Quiñones al minuto 22 y Raúl Jiménez al 30—, la Selección Mexicana derrotó 2-0 a Ecuador y rompió una racha de 40 años sin ganar en eliminatorias de un torneo mundialista; el último antecedente era el quinto partido de México 86. Lo que vino después fue la euforia de una ciudad entera: desde el Estadio Ciudad de México, donde más de 80 mil personas vivieron el juego, hasta el Ángel de la Independencia, donde un millón de capitalinos festejaron bien entrada la noche. Y a menos de 100 metros del estadio, los instrumentos de la ciencia lo registraron todo.

40 años esperando: cómo México venció 2-0 a Ecuador y llegó a los octavos del Mundial 2026

El partido comenzó con una hora de retraso debido a una tormenta eléctrica que descargó en los alrededores del Estadio Ciudad de México. La afición aguantó en sus asientos, entonando “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel. Javier Aguirre alineó sin experimentos: Luis Romo y Érik Lira como ancla en el mediocampo, Gilberto Mora como detonador creativo, y el tridente que ha sostenido la campaña: Julián Quiñones, Raúl Jiménez y Roberto Alvarado en el ataque.

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Al minuto 22, Quiñones encendió la mecha por el costado izquierdo, aguantó la marca de Willian Pacho hasta dejarlo plantado y remató para abrir el marcador. El Azteca entró en otra dimensión. Ocho minutos después, en un contragolpe que combinó precisión y velocidad, Quiñones atrajo a la defensa ecuatoriana y habilitó a Jiménez, quien colocó el balón en la portería de Hernán Galíndez para el 2-0 definitivo.

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Ecuador respondió con el físico de Enner Valencia y las subidas de Nilson Angulo, exigiendo a Raúl Rangel en un par de acciones, pero el guardameta rosa del Tri no cedió. En el tiempo agregado, Piero Hincapié fue expulsado (min. 94) por insultar a Santiago Giménez. El resultado selló una estadística histórica: México ganó cuatro partidos en un mismo torneo sin recibir un solo gol —junto a España, el único equipo en lograrlo en esta edición.

El contexto del partido tampoco fue ajeno a la polémica: la Federación Ecuatoriana había presentado una queja ante los organizadores del torneo por la serenata de claxones y motocicletas con la que los aficionados mexicanos pretendieron impedir que el equipo invitado durmiera en su hotel la madrugada previa al partido.

“Retiemble en sus centros la tierra”: los sismógrafos que capturaron el gol de Quiñones

Que la tierra retemble en sus centros es, en el Himno Nacional, una promesa para momentos de gloria. El 30 de junio a las 20:22 horas, retembló de verdad.

A menos de 100 metros del Estadio Ciudad de México, los instrumentos del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) registraron lo que ningún árbitro necesitó validar. El Dr. Carlos Valdés, investigador del instituto, publicó en redes sociales el sismograma del canal AM.RCB9D.00.EHZ: la gráfica muestra con nitidez el instante en que el gol de Quiñones detonó la euforia colectiva, con una oscilación de amplitud notable que no corresponde a ningún evento tectónico. “El primer gol de México contra Ecuador, registrado en un sismómetro a 100 metros del ExAzteca en CdMx. Cortesía de G. Espitia. ¡Vamos, México!”, escribió Valdés.

El mismo momento quedó capturado por una segunda fuente: la plataforma de alertas sísmicas SASSLA (Alertamiento y Gestión Integral de Riesgos de México) reportó que una estación Raspberry Shake cercana al estadio detectó una señal artificial coincidente con la anotación, atribuida a las vibraciones generadas por el festejo masivo de la afición. El segundo gol de Raúl Jiménez volvió a encender los instrumentos.

No es la primera vez que la celebración del estadio más grande del país deja huella en los instrumentos científicos. Cada vez que el Tri marca en casa, los investigadores del Instituto de Geofísica documentan el fenómeno como testimonio de que una afición entera puede, literalmente, mover la tierra.

Un operativo de seguridad para un millón de personas

César Cravioto, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, había detallado el plan preventivo con días de anticipación: ley seca desde las 15:00 horas del 30 de junio hasta las 7:00 del 1 de julio, más de 30,000 servidores públicos de distintas dependencias y una estrategia explícita de descentralización para evitar que el Ángel de la Independencia y el Paseo de la Reforma colapsaran. El dispositivo contemplaba cerca de 60 puntos de transmisión distribuidos en todo el corredor de Reforma, el Zócalo, el Monumento a la Revolución y el Palacio de los Deportes. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó más de 15,000 elementos: 7,500 en el estadio y su perímetro, 3,300 en el Zócalo y 4,200 a lo largo de Reforma. La Secretaría de Gobierno también mantuvo personal en Reforma para inhibir la venta irregular de alcohol durante los festejos.

La presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno Clara Brugada no siguieron el partido desde sus despachos: lo vieron juntas en el Deportivo Tezozómoc, en Azcapotzalco, donde Brugada estaba acompañada, además, por la alcaldesa Nancy Núñez. Cuando Quiñones anotó el 1-0, las dos funcionarias se levantaron de sus asientos. Cuando Jiménez marcó el 2-0 tras la pausa de hidratación —recibiendo el pase preciso de Quiñones y definiendo al ángulo—, la euforia en el deportivo no tuvo nada que ver con la que se vivía en el Estadio o en el Ángel.

El sismógrafo del Azteca lo confirmó: México venció 2-0 a Ecuador, clasificó a octavos y el Ángel de la Independencia estalló de alegría
Foto: Presidencia de la República

Apenas sonó el silbato final, Brugada declaró en vivo: “Ya tenemos un millón de vecinos ciudadanos en las calles festejando”. Describió la jornada como histórica y, en sus palabras, “el mejor Mundial, la mejor selección y la mejor sede están en la Ciudad de México”. Subrayó que la Selección cerró el partido invicta en el torneo, sin recibir ni un solo gol en los cuatro encuentros disputados. “Ganó México, ganó la población”, afirmó. Ante la saturación en Reforma y en el Ángel, la mandataria capitalina invitó a los aficionados a trasladarse al estacionamiento del Palacio de los Deportes, donde el Grupo Cañaveral ofreció un concierto gratuito.

Desde sus redes sociales, la presidenta Sheinbaum también celebró el pase: “Nunca debemos dejar de creer en México”, escribió, y agradeció al equipo por haber disputado el encuentro “con el corazón, con el alma y con orgullo”. Cerró con: “¡Que siga sonando fuerte el grito de gol! ¡Viva México!”

“¿Y si sí?”: la marea verde en el Ángel de la Independencia

“¿Y si sí?” es la frase que se convirtió en el grito de batalla de una afición que ha aprendido a soñar sin prometer demasiado. “¿Y si esta vez sí es la buena?” En cuanto sonó el silbato final, esa pregunta se transformó en una certeza provisional que inundó la Avenida Paseo de la Reforma.

“Vámonos al Ángel, vámonos al Ángel”, cantaban los aficionados al salir de las zonas de transmisión. Y se fueron. Una marea verde atravesó la avenida hasta la glorieta donde el monumento al héroe de la Independencia lleva décadas siendo el epicentro de las alegrías del fútbol mexicano. Las banderas, los cánticos, la espuma de fiesta, los mariachis y el tequila completaron una noche que los aficionados esperan repetir el próximo domingo 5 de julio, cuando México se enfrente al ganador del duelo entre Inglaterra y la República Democrática del Congo. Y sí, otra vez: ¿Y si sí?

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