Foto por KENTARO TOMINAGA / YOMIURI / THE YOMIURI SHIMBUN VIA AFP
El récord de Djokovic en Wimbledon llegó este martes por partida doble: el serbio necesitó cinco horas y 15 minutos para vencer a Felix Auger-Aliassime en cuartos de final y meterse por octava vez consecutiva en semifinales del torneo, superando la marca que Roger Federer había dejado entre 2003 y 2009. Pero el camino no estuvo libre de polémica: horas antes, Djokovic había protagonizado un sonoro reclamo contra la organización por el cierre del techo de la cancha central, y apenas unos días atrás fue multado por gritos e insultos durante otro partido.
Djokovic (8.º del ranking ATP) superó a Auger-Aliassime (4.º) por 7-6 (10), 3-6, 6-3, 6-7 (4) y 7-6 (4), en un partido que tuvo de todo: el canadiense llegó a tener tres set points en el primer tie-break sin poder cerrarlo, y ambos se llevaron un set cada uno antes de definir todo en un súper tie-break tras cinco horas y 15 minutos de juego. Con el triunfo, el serbio alcanzó su 55ª semifinal de un Grand Slam y su 15ª en Wimbledon, además de convertirse en el segundo tenista más longevo en llegar a esta instancia del torneo, solo detrás del australiano Ken Rosewall, quien lo logró en 1974 con 39 años y 246 días. Djokovic, de 39 años y con una molestia muscular en el gemelo izquierdo, además mantiene un invicto de siete triunfos en partidos de más de cuatro horas y 55 minutos. En semifinales enfrentará al italiano Jannik Sinner, campeón defensor y máximo favorito, quien lo ha vencido en cinco de los últimos seis enfrentamientos entre ambos.
El duelo ante Auger-Aliassime terminó siendo, según trascendió después, el más largo de la historia en cuartos de final del All England Club. En una conferencia de prensa, le preguntaron a Djokovic sobre el paralelismo con Lionel Messi, que a los 39 años sigue anotando goles: “Me encantaría jugar 90 minutos como él, pero…”, respondió entre risas. El serbio y Messi se conocieron en 2025, en el Masters 1000 de Miami, cuando Djokovic asistió a ver un partido del Inter de Miami.
Ya en un tono más reflexivo, Djokovic admitió sorprenderse de seguir compitiendo al máximo nivel: “Supongo que sí, en esta etapa en la que todavía puedo competir con estos jóvenes que tienen 15 años menos que yo, puedo vencerlos por el marcador más ajustado posible […] Suelo ser muy autocrítico y muy duro conmigo mismo. Sin embargo, también intento disfrutar de momentos como este”. Sobre la exigencia del partido, agregó: “Para mí, esto fue como una final. Lo di todo, lo mejor de mí […] Me alegra haber formado parte de otro partido histórico”. Antes de verse con Sinner, el propio Djokovic recordó que el italiano lo eliminó en esta misma instancia el año pasado, y que en 2026 solo se enfrentaron una vez, en semifinales del Abierto de Australia, con triunfo del serbio en cinco sets.
Durante el mismo partido, tras perder el segundo set, Djokovic protagonizó un fuerte reclamo cuando la organización decidió cerrar el techo de la cancha central. El serbio consideró la medida incoherente: “El otro día no quisieron cerrar el techo hasta las 20:30 horas. Ahora quieren hacerlo a las 19:40. Todavía podemos jugar otro set completo al aire libre. Este es un torneo de césped, al aire libre”, reclamó. Cuando el supervisor le respondió que se había tomado la misma decisión en el partido de Sinner, Djokovic subió el tono: “Con Jannik no me importa lo que pase. Estoy hablando de nuestro partido […] ¿Dónde está la coherencia? Están muy orgullosos de sus reglas, pero ni siquiera las cumplen. Ni ustedes saben cuál es la regla”.
El enojo de Djokovic no se limitó a los cuartos de final. Días antes, durante su partido de octavos de final ante el ruso Roman Safiullin, el serbio fue sancionado con una multa de 7 mil 500 dólares por “audible obscenity”, tras gritar “bullshit” y otras frases en serbio al perder su servicio en el tercer set, lo que le valió una advertencia del juez de silla. Minutos después, visiblemente frustrado, golpeó una pelota con fuerza hacia el otro lado de la cancha, un gesto que inevitablemente evocó el episodio del US Open 2020, cuando un golpe similar impactó accidentalmente a una jueza de línea y le costó la descalificación del torneo. En esta ocasión, Djokovic no recibió sanciones adicionales más allá de la advertencia y la multa económica, y pudo continuar su camino hacia las semifinales.
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