El bordado maya: herencia viva que fortalece identidad y futuro en Yucatán

YUCATÁN.- El bordado maya representa mucho más que una técnica artesanal: es un legado cultural que ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a la transmisión constante de saberes en las comunidades de la península de Yucatán. Cada diseño y cada hilo concentran historias familiares, vínculos con la naturaleza y la visión del mundo de un pueblo que ha resguardado una de las expresiones culturales más profundas de México.

Una muestra clara del valor de esta tradición es la publicación El bordado maya de Yucatán: Patrimonio vivo, una obra que reúne un amplio trabajo de investigación histórica, social y técnica, desarrollado mediante un proceso participativo con las propias comunidades. El libro reconoce a las bordadoras como creadoras, formadoras y depositarias del conocimiento textil que define su identidad colectiva.

La obra da voz a mujeres que han logrado unir la vida diaria con lo espiritual y lo ancestral con los retos actuales. Entre ellas destacan Zelmy Domínguez, originaria de Tekit; Mayra Patricia Chí Pérez, de San José Oriente, Hoctún; Imelda Cocom, de Tekax, y María Dalila Casanova Ferráez, de Muna, entre muchas otras.

Para Zelmy Domínguez, el patrimonio va más allá de un objeto heredado. “Es un conocimiento que nos transmitieron nuestros abuelos y padres, y forma parte de lo que somos. Para mí, es memoria viva”, señala.

Imelda Cocom comparte que los procesos de capacitación han abierto nuevas oportunidades para las bordadoras, permitiéndoles aprender unas de otras y fortalecer su economía familiar. “Ahora nuestro trabajo puede contribuir al sustento del hogar. Eso me llena de entusiasmo y esperanza”, expresa.

Por su parte, María Dalila Casanova Ferráez relata cómo el reconocimiento a su labor transformó su percepción personal y colectiva. Saber que las puntadas que domina tienen valor y que pueden enseñarse a nuevas generaciones le genera una profunda satisfacción, especialmente ante el riesgo de que muchas técnicas desaparezcan.

El libro fue editado por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta), en conjunto con la Unesco y la Fundación Banorte. Su eje central es el Plan de Salvaguardia del Bordado Maya, construido a partir de diagnósticos comunitarios y encuentros regionales, con el objetivo de proteger esta práctica como patrimonio cultural inmaterial del estado.

Una ruta con más de cien acciones

La publicación plantea líneas de trabajo como la investigación, conservación, enseñanza, comercio justo, equidad de género, educación y difusión. Estas estrategias conforman una agenda con más de cien acciones orientadas a garantizar la permanencia del bordado como una tradición viva.

Entre los avances más relevantes se encuentra la certificación de más de 200 bordadoras como maestras formadoras, así como la creación del Consejo Estatal de Bordadoras, iniciativas que marcan un paso importante hacia la profesionalización, la organización comunitaria y el reconocimiento integral de los saberes artesanales.

Además de documentar el significado cultural del bordado, el volumen analiza sus técnicas tradicionales, la transformación de las puntadas a lo largo del tiempo, la incorporación de nuevas tecnologías y los desafíos actuales entre la producción artesanal y el mercado, subrayando la necesidad de condiciones de comercio que valoren de manera justa el trabajo de las mujeres mayas.

La titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, destaca que el libro reúne las experiencias, conocimientos y sensibilidad de más de 300 bordadoras que participaron en el Plan de Salvaguardia. Señala que este esfuerzo busca que, en el futuro, el bordado maya sea reconocido también como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, al tratarse de saberes ancestrales cuya preservación depende directamente de quienes los practican.

Asimismo, considera que el proyecto puede servir como modelo para otras comunidades interesadas en procesos participativos de organización y toma de decisiones. Para la funcionaria, hablar del bordado maya implica reflexionar sobre identidad y memoria, pero también sobre autonomía económica y oportunidades para las mujeres. “No es sólo un libro, es un proyecto que trasciende administraciones, porque habla de la vida de las bordadoras y del patrimonio cultural del país”, afirma.

Formación y reconocimiento

Durante la presentación del proyecto en Original: Encuentro de Arte Textil Mexicano, la promotora cultural Silvia Terán subrayó la relevancia de profesionalizar a las bordadoras, especialmente para las jóvenes que desean combinar esta tradición con una trayectoria profesional. Recordó que la certificación otorgada a 200 artesanas representó un impulso significativo y un reconocimiento largamente esperado.

Añadió que el Plan de Salvaguardia contempla integrar el bordado en la educación básica, no sólo como técnica, sino como una vía para comprender su contexto histórico y cultural.

En un texto incluido en la obra, el representante de la Unesco en México, Andrés Morales Arciniegas, resalta que el libro es resultado del esfuerzo constante de la comunidad de bordadoras. Destaca que, a través del programa Bordamos en Comunidad, se ha trabajado con cerca de 500 artesanas para fortalecer sus capacidades económicas y proteger sus derechos mediante la preservación de una de las expresiones culturales más representativas de la región.

Finalmente, se informó que El bordado maya de Yucatán: Patrimonio vivo será presentado el próximo 22 de enero en Yucatán, en un acto que contará con la presencia del gobernador Joaquín Díaz Mena.

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