CIUDAD DE MÉXICO.- Dormir lo suficiente y con buena calidad es mucho más que un hábito saludable: es una necesidad biológica que influye directamente en la salud del cuerpo y la mente. Diversas investigaciones han demostrado que el descanso reparador favorece al corazón, al cerebro y a la longevidad. Ahora, un reciente estudio publicado en PLOS Biology aporta una nueva mirada al respecto, identificando cinco perfiles de sueño con efectos específicos sobre la salud mental, el estilo de vida y la función cerebral.
La investigación analizó a 770 adultos jóvenes sanos de entre 22 y 36 años mediante el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), una herramienta que mide la satisfacción con el descanso, su duración, eficiencia, perturbaciones, uso de medicación y desempeño diurno. Los resultados revelaron cinco patrones de sueño biopsicosocial, cada uno con características y riesgos propios.
Los cinco tipos de sueño identificados
Quienes integran este grupo reportaron insatisfacción con su descanso, tardaban más en dormir y mostraban síntomas de depresión, ansiedad y fatiga. Según la neuróloga Stella Maris Valiensi, del Hospital Italiano de Buenos Aires, “dormir mal de forma sostenida aumenta en más de un 50% el riesgo de desarrollar depresión”.
Aunque los participantes afirmaban dormir bien, manifestaban distracción, cansancio y baja energía durante el día. Los investigadores sugieren que esta “resiliencia del sueño” puede enmascarar alteraciones emocionales o cognitivas.
Este grupo presentaba un descanso aparentemente adecuado, pero un leve deterioro en la memoria. “El consumo de fármacos para conciliar el sueño debe ser evaluado con cautela, ya que puede afectar la función cognitiva”, advirtió la especialista.
Dormir menos de seis horas por noche se asoció con menor precisión mental, irritabilidad y riesgo cardiovascular. “Incluso una sola noche con pocas horas de sueño impacta en el humor y la concentración”, explicó Valiensi.
Este perfil se vinculó con trastornos respiratorios, despertares frecuentes y bajo rendimiento cognitivo. Además, mostró mayor incidencia de ansiedad y abuso de sustancias.
Un enfoque personalizado para tratar el sueño
Los hallazgos, según la doctora Valiensi, “invitan a los profesionales de la salud a considerar un abordaje multidimensional y personalizado del sueño”. No todos los problemas de descanso tienen la misma raíz, por lo que su tratamiento debe adaptarse a cada paciente y a las condiciones que lo acompañan.
El estudio también halló diferencias en la organización cerebral entre los perfiles, especialmente en la conectividad somato-motora, lo que refuerza la idea de que el sueño y la salud mental están profundamente interconectados.
Las consecuencias de dormir mal
Una investigación internacional publicada en Health Data Science analizó los hábitos de sueño de más de 88 mil adultos del Reino Unido y halló que los patrones deficientes están relacionados con 172 enfermedades. En algunos casos, como el Parkinson o la diabetes tipo 2, más del 35% del riesgo estaba vinculado al mal descanso.
El psiquiatra Joaquín Diez destacó que “una sola noche sin dormir bien puede afectar la atención, la memoria y el estado de ánimo”, mientras que la falta crónica de sueño “debilita el sistema inmunológico y aumenta la probabilidad de enfermedades metabólicas y cardiovasculares”.
Cómo mejorar la calidad del descanso
Los especialistas recomiendan adoptar hábitos simples que pueden marcar una gran diferencia:
Mantener horarios regulares para dormir y despertar.
Evitar el consumo de cafeína, alcohol o nicotina antes de acostarse.
Crear un ambiente oscuro, tranquilo y con temperatura agradable.
Reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
Realizar ejercicio físico y exponerse a la luz solar durante el día.
Practicar técnicas de relajación como respiración profunda, meditación o lectura ligera antes de acostarse.
Además, en casos donde el estrés o traumas interfieran con el sueño, se recomienda recurrir a terapias psicológicas o a la técnica EMDR, que ayuda a procesar recuerdos dolorosos y disminuir la ansiedad.
Dormir bien, vivir mejor
El descanso adecuado no se trata solo de dormir más horas, sino de dormir mejor. Los expertos coinciden: el sueño es un pilar central de la salud integral. Ignorarlo puede tener consecuencias que van mucho más allá del cansancio.
Como concluye la doctora Valiensi, “el sueño debe ser visto como un indicador vital, al mismo nivel que la presión arterial o el ritmo cardíaco. Cuidarlo es cuidar la salud en su conjunto”.