Criatura que podría sobrevivir al colapso del planeta

ESTADOS UNIDOS.- Desde su origen, la vida en la Tierra ha demostrado una resistencia extraordinaria. La pregunta ya no es si la vida continuaría sin nosotros, sino qué criatura sería el último en sobrevivir.

A lo largo de miles de millones de años, ha enfrentado eventos capaces de borrar ecosistemas completos: volcanes gigantes, impactos de meteoritos, cambios atmosféricos extremos y cinco grandes extinciones masivas. Sin embargo, siempre ha encontrado la forma de continuar.

La más devastadora ocurrió hace 250 millones de años, cuando casi todas las especies desaparecieron. A pesar de ello, el planeta se recuperó. Este patrón ha llevado a una conclusión científica incómoda: la vida no necesita a los seres humanos para existir.

La respuesta no es un mamífero, ni un reptil, ni un insecto. Es un microanimal casi invisible: el tardígrado.

El organismo que desafía las leyes de la biología

Los tardígrados son criaturas microscópicas con capacidades que parecen ciencia ficción. Pueden resistir temperaturas extremas, radiación letal, presiones imposibles y largos periodos sin agua ni alimento. Incluso han sobrevivido al vacío del espacio.

Su habilidad más impresionante es la criptobiosis, un mecanismo de supervivencia en el que se deshidratan casi por completo y entran en un estado de “vida suspendida”. En esa forma, pueden permanecer inactivos durante décadas.

Catástrofes globales que no los extinguirían

Estudios científicos han evaluado escenarios extremos: impactos de asteroides gigantes, explosiones estelares cercanas y estallidos de rayos gamma. Aunque estos eventos podrían provocar la extinción humana y el colapso de la biodiversidad, los análisis indican que los tardígrados seguirían existiendo, siempre que los océanos no desaparezcan por completo.

Los modelos astronómicos actuales muestran que la probabilidad de un evento capaz de hervir todos los mares del planeta es mínima.

Guerra nuclear: el riesgo más cercano

A diferencia de las amenazas cósmicas, el peligro más inmediato proviene de la actividad humana. Simulaciones científicas sobre conflictos nucleares globales revelan que el humo y el hollín bloquearían la luz solar durante años, provocando un colapso climático, el enfriamiento de los océanos y la destrucción de los ecosistemas marinos.

La cadena alimentaria se rompería desde su base. La civilización colapsaría.
Los tardígrados, probablemente, sobrevivirían.

El destino final del planeta

A largo plazo, ningún organismo escapará al destino cósmico de la Tierra. Cuando el Sol envejezca y se transforme en una gigante roja, el aumento de radiación destruirá los océanos, la atmósfera y cualquier posibilidad de vida.

Ese será el verdadero final biológico del planeta.

Hasta entonces, la ciencia deja una enseñanza contundente: la humanidad es frágil, la vida no. Y entre todas las formas de vida, los tardígrados son la prueba más clara de que la resistencia extrema existe.

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