MÉXICO.- El incremento sostenido de casos de sarampión en América Latina y Norteamérica mantiene en alerta a los países de Centroamérica, tras la advertencia sanitaria emitida por la Organización Panamericana de la Salud. La rápida diseminación del virus ha llevado a reforzar controles fronterizos, vigilancia epidemiológica y operativos masivos de vacunación.
Casos se multiplican 31 veces en un año
Durante 2025, los contagios confirmados aumentaron drásticamente al pasar de 466 a más de 14 mil casos en la región. En el arranque de 2026, la enfermedad mantiene brotes activos en países como México, Estados Unidos, Canadá y Bolivia.
El panorama es especialmente delicado en Guatemala, donde el número de contagios se cuadruplicó en pocas semanas, con mayor incidencia en Sololá.
Medidas urgentes para evitar la propagación
Ante el contexto regional, Costa Rica recomendó a su población revisar el esquema de inmunización antes de viajar. Se insta a contar con dos dosis de la vacuna SRP y se contempla una aplicación anticipada en bebés viajeros.
En Honduras, las autoridades sanitarias instalaron puntos de vacunación estratégicos en espacios de alta afluencia. Mientras tanto, El Salvador promueve activamente la inmunización gratuita en su red nacional de salud.
Brechas de inmunización impulsan el brote
Datos de la OPS revelan que cerca del 78% de las personas afectadas no estaban vacunadas. Especialistas atribuyen la expansión del virus a coberturas incompletas, movilidad internacional y factores socioculturales que dificultan el acceso a servicios médicos.
La Organización Panamericana de la Salud subrayó la necesidad de alcanzar una cobertura mínima del 95% con dos dosis para evitar brotes sostenidos y proteger a la población.
Cooperación internacional ante riesgo sanitario
La respuesta incluye asistencia técnica y despliegue de expertos en distintos países. Las campañas masivas en México y las acciones focalizadas en Estados Unidos y Canadá buscan contener la transmisión en comunidades vulnerables.
Especialistas recuerdan que el sarampión es altamente contagioso, pero prevenible mediante vacunación. El desafío regional radica en cerrar brechas de inmunización y mantener sistemas de vigilancia activos ante cualquier caso sospechoso.





