Los cárteles mexicanos han recurrido a munición hecha para el Ejército estadunidense, que luego es contrabandeada a México y utilizada en enfrentamientos con policías y civiles, revela una investigación del periódico The New York Times y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Hallazgos de la investigación
De acuerdo con el medio internacional, los grupos del crimen organizado han utilizado munición calibre .50, producida en la Lake City Army Ammunition Plant en Kansas, una instalación propiedad del gobierno de Estados Unidos y principal fabricante de cartuchos para rifles del Ejército de ese país.

Los casquillos de estas balas han sido encontrados en escenas de ataques violentos, como el de Villa Unión, Coahuila, en 2019, donde un convoy armado empleó armas de alto poder contra autoridades locales.
Implicaciones del uso de munición
Expertos señalan que estas balas, diseñadas para destruir vehículos ligeros y penetrar blindajes, están disponibles también en el mercado civil estadounidense y, tras adquirirse legalmente, son trasladadas de manera ilegal a México.

Esta situación ha ampliado sustancialmente el poder de fuego de los cárteles, permitiéndoles enfrentar incluso a fuerzas policiales equipadas tradicionalmente para combate urbano.
La presencia de esta munición hecha para el Ejército estadunidense en manos de criminales plantea un desafío adicional en la lucha contra el tráfico de armas y el crimen organizado, ya que impulsa la necesidad de reforzar los controles en la cadena de adquisición y transporte de este tipo de proyectiles de alto calibre.

Reacción y contexto
La investigación subraya que, pese a las designaciones legales y esfuerzos por limitar el flujo de armamento hacia México, estas rutas ilegales persisten y representan un factor que intensifica la violencia en regiones afectadas por la actividad de los cárteles.






