Autoridades alertan por el incremento de efectos psiquiátricos por uso de fármacos

ESTADOS UNIDOS.- Los medicamentos basados en agonistas del GLP-1 —entre ellos Ozempic y Wegovy— se han convertido en una tendencia global. Aunque fueron diseñados para tratar la diabetes tipo 2, su capacidad para disminuir el apetito los ha catapultado como herramientas de adelgazamiento. Impulsados por celebridades que atribuyen sus drásticos cambios físicos a estas inyecciones, su demanda se ha disparado.

Pero este fenómeno llega acompañado de dos consecuencias preocupantes: la falta de suministro para pacientes diabéticos en algunos países y la aparición de efectos secundarios serios cuando se utilizan sin supervisión médica. Nauseas y molestias gastrointestinales son las reacciones habituales; sin embargo, las autoridades sanitarias han comenzado a advertir sobre síntomas más graves, entre ellos pensamientos suicidas.

Australia enciende las alarmas

En Australia, la Agencia de Productos Terapéuticos (TGA) emitió recientemente una advertencia tras registrar veinte informes de usuarios que experimentaron ideas suicidas en el transcurso de un año. El profesor Nial Wheate, de la Universidad de Macquarie, explicó en The Conversation que el organismo ha decidido alertar públicamente a quienes utilizan o planean utilizar estos fármacos para controlar su peso.

Las autoridades recomiendan buscar atención médica inmediata si surgen signos de depresión o pensamientos autolesivos. En situaciones de urgencia, se insta a contactar los teléfonos de ayuda disponibles en cada país; en España, la línea activa es el 024.

Cómo actúan estos medicamentos

Los agonistas del GLP-1 imitan la acción de una hormona que regula la glucosa en sangre y prolonga la sensación de saciedad. La forma sintética, a diferencia de la natural, permanece más tiempo en el organismo, lo que permite un control más efectivo del azúcar en personas con diabetes.

Este mismo mecanismo reduce el apetito, y muchos usuarios reportan la desaparición casi total de los antojos, lo que a menudo produce una pérdida de peso acelerada. Sin embargo, no todas las causas de sobrepeso responden al mismo patrón; por ello, los especialistas insisten en que estos fármacos no son una solución universal.

Efectos secundarios: más allá de las molestias digestivas

Aunque suelen presentarse síntomas leves que remiten con el tiempo, el uso sin control médico puede generar problemas significativos, como interacciones con anticonceptivos que ya han dado lugar a embarazos inesperados.

El posible vínculo con trastornos psiquiátricos es el aspecto que más inquieta a investigadores y agencias sanitarias. En 2024, un estudio reportó que los usuarios de estos medicamentos registraron más del doble de riesgo de desarrollar pensamientos suicidas, además de un aumento notable de ansiedad y depresión. Incluso la Organización Mundial de la Salud ha llamado la atención sobre esta cuestión.

Lo que ocurre en el cerebro

La hipótesis principal señala que estas moléculas, al estimular los mismos receptores cerebrales que la GLP-1 natural, pueden alterar circuitos relacionados con la regulación emocional. Se ha observado que potencian la actividad de neuronas dopaminérgicas en el área tegmental ventral y modifican la disponibilidad de dopamina en zonas del sistema límbico, clave en la gestión de las emociones y la motivación.

La dopamina es esencial para el equilibrio emocional, los procesos de recompensa y la salud mental. Un estímulo prolongado o excesivo sobre estos receptores —como el generado por versiones sintéticas de la hormona— podría contribuir a la aparición de síntomas psicológicos adversos en ciertas personas.

Un riesgo que no puede ignorarse

Si bien no todos los estudios coinciden y muchos pacientes utilizan estos tratamientos sin experimentar efectos graves, los datos australianos y las investigaciones recientes muestran que existe un riesgo que requiere atención.

Los especialistas recomiendan no recurrir a estos medicamentos sin prescripción, evitar la automedicación y consultar de inmediato ante cualquier cambio en el estado de ánimo.

Más allá de las soluciones farmacológicas, los profesionales recuerdan que la pérdida de peso sostenible se logra con una combinación de alimentación equilibrada, actividad física y un acompañamiento adecuado, lejos de atajos que puedan comprometer la salud.

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