Aumenta consumo de drogas, alcohol y tabaco en adultos en México; disminuye entre adolescentes

Los más recientes datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025) revelan una tendencia de aumento en el consumo de sustancias entre adultos en México, mientras que entre adolescentes se observa una disminución general en varias categorías, según informó el secretario de Salud. 

Consumo de drogas ilegales crece entre adultos

La encuesta nacional indica que el consumo experimental de drogas ilegales en adultos (personas de 18 a 65 años) aumentó de 10.6 % en 2016 a 14.6 % en 2025, mostrando un incremento sostenido en el uso de sustancias como cannabis, alucinógenos y estimulantes.

  • El cannabis fue la droga con mayor incremento entre adultos, pasando de 9.3 % a 13.3 %.
  • El uso indebido de medicamentos sin receta también subió, de 1.3 % a 2.5 %.
  • El consumo de opioides pasó de 0.1 % a 1.4 % en el mismo periodo.

En contraste, los adolescentes (de 12 a 17 años) redujeron su consumo experimental de drogas ilegales, pasando del 6.2 % en 2016 al 4.1 % en 2025. 

Alcohol y tendencias por grupos de edad

El consumo de alcohol también aumentó entre la población general, al pasar de 71 % en 2016 a 73.7 % en 2025, impulsado principalmente por un mayor consumo en adultos, especialmente mujeres. 

Entre adolescentes, por otro lado, tanto el consumo general de alcohol como el consumo excesivo mensual han disminuido, lo que indica un cambio en los patrones de uso en este grupo.

Tabaco y vapeo: patrones mixtos

Respecto al tabaco tradicional, el consumo ha disminuido ligeramente en el país, pasando del 17.6 % al 15.1 % entre 2016 y 2025. 

Sin embargo, el uso de cigarros electrónicos o vapeadores ha crecido, lo que representa un nuevo reto en las estrategias de prevención y regulación. 

Interpretación de los datos

Los resultados de la ENCODAT 2025 muestran una divergencia marcada entre generaciones: mientras que en adultos se registra un mayor consumo de drogas y alcohol, los adolescentes parecen reducir su uso de estas sustancias tradicionales. Esto apunta a la necesidad de enfoques diferenciados en las políticas públicas de prevención, salud mental y educación. 

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