ESTADOS UNIDOS.- Apple vuelve a demostrar que su estrategia de innovación pasa por adquisiciones clave. La firma tecnológica habría cerrado la compra de Q.AI por cerca de 2.000 millones de dólares, incorporando a su ecosistema una tecnología capaz de leer palabras a partir de movimientos faciales mínimos, sin necesidad de voz.
La operación se sitúa entre las más relevantes en la historia de Apple y refuerza su interés por la inteligencia artificial aplicada al hardware personal.
Cómo funciona el “habla silenciosa”
El sistema desarrollado por Q.AI analiza micromovimientos en la piel del rostro, invisibles al ojo humano, para interpretar lo que una persona dice sin hablar. Estos movimientos, generados por impulsos neuromusculares, permiten reconstruir palabras completas sin necesidad de sonido.
Según documentos de patentes, esta tecnología podría funcionar mediante sensores ópticos integrados en gafas inteligentes o auriculares, que detectan cambios sutiles en la reflexión de la luz sobre la piel.
Conversaciones privadas con Siri
Uno de los usos más prometedores sería la interacción silenciosa con Siri, lo que permitiría enviar comandos o mantener conversaciones sin pronunciar una sola palabra. Esto supondría un avance notable frente a los controles gestuales actuales de los AirPods.
El sistema también podría reconocer emociones, intención comunicativa y señales biométricas, abriendo la puerta a experiencias mucho más personalizadas y seguras.
El regreso del talento detrás de Face ID
Q.AI nació en 2022 de la mano de tres emprendedores israelíes y cuenta con un equipo con experiencia previa en PrimeSense, la empresa cuya tecnología de escaneo 3D fue clave en el desarrollo de Face ID.
Desde Apple, Johny Srouji elogió el enfoque creativo de Q.AI y su liderazgo en el uso de visión artificial y machine learning. Hasta ahora, la compañía había operado prácticamente en el anonimato, con una web que apenas ofrece información pública.
AirPods, Apple Glass y el futuro
Todo indica que Apple planea integrar esta tecnología en dispositivos wearables de próxima generación. Si el sistema de habla silenciosa logra convertirse en un estándar dentro del ecosistema Apple, como ocurrió con Face ID, la inversión de 2.000 millones podría resultar estratégica.
Apple rara vez realiza movimientos de este calibre sin una hoja de ruta clara, y esta adquisición sugiere que el futuro de la interacción con sus dispositivos será cada vez más invisible, privada y basada en la inteligencia artificial.




