ESTADOS UNIDOS.- Una investigación difundida en Nature aporta evidencia que podría explicar este fenómeno y aviva el debate sobre la capacidad de los cerebros humanos para generar nuevas neuronas en la adultez.
El envejecimiento suele asociarse con deterioro cognitivo y pérdida de memoria.
Sin embargo, algunas personas superan los 80 años con una lucidez comparable a la mediana edad.
Superenvejecientes: más neuronas, mejor memoria
Los investigadores analizaron tejido cerebral donado tras el fallecimiento y compararon cuatro perfiles cognitivos. Detectaron que los superenvejecientes poseían el doble de neuronas recién formadas que adultos mayores con memoria promedio y 2,5 veces más que quienes padecían Enfermedad de Alzheimer.
El fenómeno se localizó principalmente en el hipocampo, estructura esencial para consolidar recuerdos y adquirir conocimientos.
Cómo identificaron la neurogénesis
El equipo científico buscó tres marcadores celulares que indican actividad regenerativa:
Células madre neuronales (fase inicial)
Neuroblastos (etapa intermedia)
Neuronas inmaduras (fase avanzada)
La presencia simultánea de estas células sugiere que el proceso de generación neuronal sigue activo. Los superenvejecientes mostraron una concentración significativamente mayor de neuronas inmaduras con rasgos genéticos únicos que favorecen su resistencia.
Implicaciones para el Alzheimer
En el caso del Alzheimer, los científicos observaron que las células madre se acumulaban sin completar su desarrollo. Este patrón podría indicar una interrupción del proceso regenerativo.
El neurocientífico Bryan Strange, de la Universidad Politécnica de Madrid, destacó que la neurogénesis también podría explicar el mayor tamaño del hipocampo en algunos adultos mayores con memoria sobresaliente, aunque aclaró que existen otros factores cerebrales involucrados.
Nuevas posibilidades terapéuticas
Si futuras investigaciones confirman estos resultados, los tratamientos podrían enfocarse en estimular la maduración de células madre neuronales. En consecuencia, se abriría una vía innovadora para combatir el deterioro cognitivo y prolongar la salud cerebral.
A pesar de que el debate científico continúa, el estudio refuerza la idea de que el cerebro conserva capacidad de adaptación durante toda la vida. Por ello, comprender los mecanismos de los superenvejecientes podría transformar la prevención y el tratamiento del Alzheimer en las próximas décadas.


