Durante las celebraciones de fin de año se registra un incremento en los casos de infartos y derrames cerebrales, una situación que especialistas asocian a los excesos propios de la temporada y al descuido de la salud, especialmente en personas con padecimientos previos.
El consumo elevado de alimentos ricos en grasa y sal, el abuso del alcohol, la falta de actividad física y el estrés que generan las reuniones y compromisos sociales pueden elevar la presión arterial y afectar el funcionamiento del corazón y el cerebro.
Otro factor de riesgo es la suspensión o irregularidad en los tratamientos médicos, ya que muchas personas olvidan tomar sus medicamentos o retrasan controles de salud durante las vacaciones, lo que aumenta la probabilidad de complicaciones graves.
Para reducir los riesgos, se recomienda mantener una alimentación equilibrada, moderar el consumo de bebidas alcohólicas, mantenerse hidratado y realizar actividad física ligera, incluso en días festivos. También es fundamental respetar los horarios de medicación y procurar momentos de descanso.
Además, es importante estar atentos a síntomas de alerta como dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, pérdida de fuerza en brazos o piernas, alteraciones en el habla o mareos repentinos, y buscar atención médica inmediata ante cualquiera de estas señales.
Cuidar la salud durante las fiestas permite disfrutar de la temporada sin poner en riesgo la vida y prevenir emergencias que pueden evitarse con hábitos responsables.

