Poems on the Underground cumple 40 años

LONDRES.- Desde 1986, el metro de Londres no solo transporta pasajeros: también difunde literatura. El programa Poems on the Underground celebra 40 años de actividad continua, llevando poemas clásicos y contemporáneos a millones de usuarios cada año.

Origen de una idea innovadora

La creadora del proyecto, Judith Chernaik, llegó a Londres en la década de 1970 y quedó cautivada por su vitalidad cultural. En contraste con su experiencia previa en Nueva York, imaginó un sistema de transporte que integrara arte y desplazamientos cotidianos.

Así nació la propuesta de colocar poemas en los vagones del metro. Desde el principio, la iniciativa contó con apoyo institucional y aceptación del público.

Renovación constante y diversidad literaria

El equipo curatorial actual actualiza la selección tres veces por año. Gracias a esta rotación, los viajeros descubren tanto autores clásicos como nuevas voces.

Entre los nombres destacados figuran:

William Shakespeare

Safo

Seamus Heaney

Grace Nichols

Además, la propuesta incluye poemas que reflejan la experiencia urbana, lo que fortalece la identificación de los lectores con los textos.

Un modelo que inspira al mundo

Con el paso del tiempo, el proyecto londinense se convirtió en referente global. Grandes capitales replicaron la fórmula al incorporar poesía en sus sistemas de transporte. Este fenómeno confirma que la cultura puede convivir con la rutina diaria.

Por otra parte, el programa editó antologías y organizó actividades públicas que ampliaron su alcance más allá de los trenes.

Actividades por el 40.º aniversario

Para celebrar el aniversario, Transport for London programó lecturas, exhibiciones y nuevas publicaciones en estaciones clave de la ciudad.

Estas acciones refuerzan un mensaje central: el arte y la cultura deben estar al alcance de todos. En consecuencia, Poems on the Underground consolida su papel como tradición cultural y motor de transformación urbana.

Después de cuatro décadas, la poesía continúa viajando bajo tierra y demuestra que incluso en medio del ritmo acelerado de la metrópoli, siempre existe espacio para la inspiración.

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