CHINA.- China activó una alerta urgente para que sus ciudadanos abandonen Irán mientras aún existan vuelos comerciales disponibles y suspendió las recomendaciones de viaje hacia ese destino. De manera simultánea, el Reino Unido clausuró temporalmente su embajada en Teherán y actualizó sus advertencias para Israel y Palestina. Estas acciones coordinadas reflejan la percepción internacional de que la región se aproxima a un punto crítico.
Las autoridades chinas instaron a reforzar la seguridad personal y a planificar la salida inmediata del país. Aunque no describieron amenazas concretas, el mensaje oficial sugiere preocupación por eventuales bloqueos aéreos o una confrontación militar directa.
Por otro lado, el gobierno británico trasladó parte de su personal diplomático y advirtió que la situación podría deteriorarse con rapidez. La decisión se suma a la autorización estadounidense para que funcionarios no esenciales abandonen Jerusalén, lo que confirma un clima de máxima cautela entre potencias occidentales.
Reconfiguración estratégica en el Golfo Pérsico
La tensión se intensificó tras la llegada del USS Gerald R. Ford a Israel y el despliegue previo del USS Abraham Lincoln en la zona. Estos movimientos consolidan una presencia naval significativa en el Mediterráneo oriental y el Golfo.
Al mismo tiempo, Irán avanzó en conversaciones con China para adquirir el misil CM-302, capaz de dificultar la detección e intercepción en rutas marítimas estratégicas. La posible incorporación de este sistema elevaría la presión sobre los corredores energéticos y modificaría la ecuación de disuasión regional.
Negociaciones suspendidas y advertencias cruzadas
Las conversaciones nucleares entre Washington y Teherán quedaron en pausa tras una ronda sin resultados en Ginebra. Frente a este escenario, Donald Trump insistió en que prioriza un acuerdo diplomático, aunque reiteró que impedirá el desarrollo de un arma nuclear iraní.
Irán, a su vez, prometió responder ante cualquier ofensiva y endureció su postura frente a Israel. Esta dinámica incrementa el riesgo de una confrontación indirecta que podría escalar con rapidez.
Así, el cierre de embajadas y las recomendaciones de evacuación no constituyen simples trámites administrativos. Por el contrario, representan señales tempranas de que las capitales internacionales perciben un riesgo real de conflicto abierto en Medio Oriente, una región donde cada movimiento diplomático o militar tiene repercusiones globales.






