ITALIA.- La mexicana Regina Martínez se convirtió en pionera del esquí de fondo nacional al competir por primera vez en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Dentro de la prueba de 10 kilómetros estilo libre.
En su estreno olímpico, la atleta concluyó en el puesto 108.
Con un tiempo oficial de 34 minutos, 05 segundos y 4 décimas, culminando así un proceso deportivo que inició hace apenas cinco años.
De estudiante de medicina a atleta olímpica
La trayectoria de Martínez no siguió el camino convencional del alto rendimiento. Su acercamiento al esquí de fondo comenzó como una actividad recreativa mientras realizaba sus estudios universitarios en Minnesota.
Posteriormente, mientras cursaba su residencia médica en Florida bajo la especialidad de medicina de urgencias, decidió dar el salto competitivo y apostar por el alto rendimiento, equilibrando turnos hospitalarios con exigentes rutinas de entrenamiento.
Una clasificación lograda con esfuerzo propio
A diferencia de muchos atletas respaldados por amplios apoyos institucionales, Regina ha cubierto la mayor parte de los gastos derivados de su preparación y de su participación en torneos internacionales clasificatorios.
Su clasificación a los Juegos Olímpicos de Invierno simboliza el resultado de años de disciplina, sacrificio económico y determinación personal.
Podio internacional
En la competencia, el oro fue para la sueca Frida Karlsson, quien marcó 22:49.2 minutos y obtuvo su segundo campeonato en esta edición olímpica tras su victoria en esquiatlón.
La medalla de plata también fue para Suecia gracias a Ebba Andersson, mientras que el tercer lugar lo consiguió la estadounidense Jessie Diggins.
El debut de Regina Martínez no solo representa una participación más para México en deportes invernales, sino la consolidación de una nueva generación de atletas que buscan abrir camino en disciplinas poco exploradas en el país.
