ESTADOS UNIDOS.- La finalización del pacto nuclear, Nuevo START ha dejado sin regulación directa los arsenales nucleares de Rusia y Estados Unidos, lo que ha impulsado a ambos países a reconocer la urgencia de establecer nuevas negociaciones sobre control armamentista.
Más convenios
Durante los intercambios diplomáticos recientes, Estados Unidos planteó que cualquier futuro convenio debe integrar a China, mientras que Rusia sugirió que el marco de discusión también contemple a otras potencias nucleares como Reino Unido y Francia.
El vencimiento del tratado supone un cambio histórico, ya que por primera vez en más de 50 años no existen límites formales para las dos mayores capacidades nucleares del mundo, situación que genera preocupación ante la posibilidad de una nueva competencia armamentística.
El mandatario ruso, Vladimir Putin, manifestó su disposición a extender de manera provisional el cumplimiento de las restricciones del acuerdo anterior durante un año adicional, siempre y cuando Washington actúe en la misma línea. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, señaló que ambas partes coinciden en la necesidad de iniciar conversaciones lo antes posible.
China en las negociaciones
En contraste, el presidente estadounidense, Donald Trump, insistió en que China debe integrarse a las negociaciones y acusó a Pekín de haber efectuado ensayos nucleares explosivos en 2020, acusaciones que el gobierno chino desestimó.
El secretario de Estado, Marco Rubio, alertó que excluir el crecimiento del arsenal chino de cualquier pacto podría afectar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados. Según sus declaraciones, el número de ojivas chinas habría pasado de poco más de 200 en 2020 a más de 600 actualmente, con proyecciones de superar las mil antes de 2030.
Pekín niega señalamientos y se mantiene al margen
El embajador de China, Shen Jian, calificó las declaraciones estadounidenses como narrativas erróneas y reiteró que su país mantiene la suspensión de pruebas nucleares.
Asimismo, indicó que China no participará por ahora en procesos de desarme, argumentando que su capacidad nuclear es considerablemente menor que la de Washington y Moscú.
Durante su primer periodo presidencial, Trump ya había intentado impulsar un acuerdo trilateral que incluyera a China, iniciativa que no prosperó debido a la negativa de Pekín a aceptar restricciones adicionales sobre su arsenal.






