Alimentación y defensas: la mejor aliada ante el aumento de la influenza H3N2

CIUDAD DE MÉXICO.- Con la llegada de los meses más fríos del año, los casos de enfermedades respiratorias suelen ir en aumento. Uno de los virus que más ha llamado la atención recientemente es la influenza tipo A H3N2. El pasado 12 de diciembre, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) confirmó la detección del primer caso en México del subclado K de este virus, aunque recalcó que, por ahora, no representa un peligro inmediato para la población.

La influenza H3N2, que en redes sociales ha sido apodada como la “súper gripe”, comenzó a generar preocupación luego de que en el Reino Unido se ordenaran cierres temporales de escuelas como medida preventiva ante el aumento de contagios.

Frente a este escenario, muchas personas han comenzado a buscar formas de reforzar su salud, y la alimentación se ha convertido en una herramienta clave para apoyar al sistema inmunológico durante la temporada de influenza.

La importancia de comer bien cuando hay influenza

Especialistas en nutrición señalan que, cuando una persona se enferma, es común que disminuya el apetito, lo cual suele ser una señal de que el cuerpo está concentrando energía en combatir la infección. No obstante, el organismo sigue necesitando nutrientes esenciales como proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales y líquidos para funcionar correctamente.

Una dieta balanceada puede ayudar a acelerar la recuperación, mantener la energía y fortalecer las defensas naturales. Por ello, se recomienda consumir alimentos variados en porciones pequeñas y frecuentes, lo que facilita la ingesta de nutrientes incluso cuando no hay muchas ganas de comer.

Alimentos que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico

Nutriólogos coinciden en que algunos alimentos pueden ser grandes aliados durante la temporada de influenza, ya que aportan nutrientes clave para las defensas del cuerpo. Entre los más recomendados se encuentran:

Frutas ricas en vitamina C, como naranja, limón, guayaba, kiwi y fresa.

Verduras como pimiento, brócoli y espinaca, conocidas por su alto contenido de antioxidantes.

Pescados grasos como salmón, sardina y atún, que aportan vitamina D y ácidos grasos omega 3.

Hongos y champiñones, asociados con una mejor respuesta del sistema inmunológico.

Caldos y sopas calientes, especialmente la tradicional sopa de pollo, que ayudan a mantenerse hidratado y a aliviar molestias respiratorias.

Yogur natural y alimentos fermentados, que favorecen la salud intestinal.

Ajo y cebolla, reconocidos por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

Frutos secos y semillas, como almendras, nueces y semillas de girasol, ricos en zinc y vitamina E.

Bebidas hidratantes, como agua natural, tés de hierbas y agua de coco.

Licuados o smoothies naturales, ideales cuando no se tiene apetito por alimentos sólidos.

Además de una buena alimentación, los especialistas subrayan la importancia de mantenerse bien hidratado, sobre todo si hay fiebre o malestar general. También recomiendan no automedicarse ni consumir suplementos sin antes consultar a un profesional de la salud, ya que un uso inadecuado puede provocar efectos secundarios.

Escuchar al cuerpo, descansar lo suficiente y mantener hábitos saludables siguen siendo las mejores estrategias para enfrentar la temporada de influenza y reducir el impacto de virus como la H3N2 en la salud de la población.

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